(del laberinto al treinta)


domingo, 23 de octubre de 2011

Dónde está la reliquia de Ambrosio de Morales

VISITAR LA PRIMERA PARTE

Segundo de dos artículos que mi amigo Acisclo Lupiáñez ha confeccionado para el homenaje que La Colleja está rindiendo al insigne humanista católico cordobés, cronista de Felipe II y pionero de la arqueología moderna, Ambrosio de Morales. Antes de comenzar su lectura recomiendo visitar el artículo anterior en el que Lupiáñez cuenta el suceso por el que el gran Morales alcanzó también la fama... una fama un poco más... dolorosa.



DÓNDE ESTÁ LA RELIQUIA DE AMBROSIO DE MORALES

Acisclo Lupiáñez

En febrero de 1978 mi amigo Manuel Harazem y yo conocimos en la sacristía de la iglesia de Santa Marina de Aguas Santas de Córdoba a don Rafael Soriano Resines, erudito local, autodidacta y empleado municipal jubilado, que recorría las parroquias cordobesas rebuscando en los archivos parroquiales datos curiosos de la historia de la ciudad. Coincidimos en aquel oscuro vientre parroquial en varias ocasiones más y a pesar de ser de natural reservado acabó haciéndonos blanco de sus confidencias y de algunos de sus descubrimientos tal vez porque por entonces ya era muy mayor e intuía que no le quedaba mucha vida por delante, como así ocurrió, pues nos enteramos de su muerte sólo dos años después, pero también por la indisimulada alegría que le producía el ver a unos chicos tan jóvenes compartiendo con él tan ratonescas aficiones. Tras conocer casualmente la noticia de su muerte (no tuvo ni esquela, ni tan siquiera necrológica en la prensa local) intentamos ponernos en contacto con su familia para acceder a sus papeles, pero una vecina nos informó de que sólo tenía un familiar directo, una sobrina de la que sólo sabía que vivía en una ciudad del norte, no recordaba si Burgos o Soria, y que había puesto todos sus libros y documentos en manos de un chamarilero, chamarilero que por supuesto ella tampoco conocía.

Así, que la posibilidad de contrastar documentalmente los descubrimientos de que nos hizo confidencia don Rafael se desvanecieron. Pero recordamos perfectamente algunos de ellos y sobre todo el que concierne al contenido de este artículo: el paradero de algunas partes corporales del cronista de Felipe II Ambrosio de Morales.

Un frío día de invierno, después de haber conseguido desembarazarnos con una falsa urgencia de una de las interminables falsas batallitas de campo de concentración que don Martín, el párroco criptonazi que se hacía pasar por entonces por rojo, nos endilgaba, acabamos en la taberna de Santa Marina don Rafael y los dos pollos investigadores compartiendo medios de fino y tertulia con la máscara mortuoria de Manolete. Con voz muy baja y un tono de secretismo extremo nos hizo partícipes de un invencible afán que lo corroía cifrado en la esperanza de un hallazgo al que dedicaba una incansable búsqueda desde hacía 50 años. No sólo visitaba las parroquias históricas cordobesas tras los secretos durmientes de los archivos, sino que tenía en mente el hallazgo de un santo grial que sabía guardado celosamente en alguna de ellas.

Todo empezó, nos dijo, un día en que se encontró por casualidad entre un lote de viejos libros que había adquirido en la ya desaparecida librería anticuaria de Diario de Córdoba un manuscrito del siglo XIX en el que se narraba la operación de exhumación de los restos de Ambrosio de Morales en 1844 y su traslado desde el ruinoso Convento de los Santos Mártires donde reposaba desde su muerte en 1591 hasta la Colegiata de San Hipólito donde se le había proporcionado nueva ubicación, ante el temor cierto de derrumbamiento del viejo edificio ribereño. En el manuscrito se relataba pormenorizadamente todo el proceso y todas las personas involucradas, frailes, curas, políticos, judicatura y Comisión de Monumentos. De esta última formaba parte en calidad de Vocal Secretario el eminente erudito don Francisco de Borja Pavón de cuyo puño y letra había deducido don Rafael claramente estar escrito el texto encontrado, aunque careciera de firma alguna. En él el farmacéutico y polígrafo cordobés, especialista en necrológicas, relataba cómo al abrir el catafalco donde se encontraban los restos del Ilustre Morales se halló entre ellos un cofrecillo de madera dotado de unos herrumbrosos goznes de hierro en bastante buen estado de conservación. Tras sacar con sumo cuidado uno a uno los ilustres huesos y antes de ser introducidos en un ataúd de plomo que habría de sellarse posteriormente, se procedió a abrir el cofrecillo en el que se halló un folio manuscrito enrollado y atado con una cinta que se deshizo al tocarla sobre un extraño objeto muy arrugado de color parduzco y textura apergaminada. Tras la lectura del texto se supo que aquel objeto correspondía a las virilidades completas de Morales que en su juventud, en pleno arrebato de locura en su lucha contra las tentaciones de la carne, se había cortado de cuajo, al completo. El texto estaba redactado con una temblorosa caligrafía y firmado por el Padre Secundino de Santa Justa prior del convento de Los Jerónimos de Valparaíso donde había ocurrido muchos años antes aquel desgraciado suceso y fechado el mismo día del sepelio. Narraba el fraile cómo siendo él mismo de los mismos años y vecino de celda de Morales había acudido a los gritos que aquel diera tras cometer su locura justo un rato después de que él mismo pasara para gozar de su compañía en ella y cómo rescató de entre la sangre y la parafernalia sanadora que montaron los demás frailes para tapar la hemorragia y salvarle la vida, con grande amor y veneración y con los ojos arrasados en lágrimas, aquella desgajada parte causante de las tentaciones de su joven vecino. Cómo las lavó cuidadosamente, las enterró en varios puñados de sal que consiguió en la cocina y las mantuvo en custodia durante toda su vida bajo las tablas de las celdas que fue ocupando hasta la actual correspondiente al prior. Y cómo enterado de la muerte de su antiguo hermano de hábito y estrecho amigo y entonces ya sabio reconocido por toda la España bajó a la ciudad y solicitó permiso al Obispo para introducir la parte que faltaba a su cuerpo sin vida en su lugar de descanso eterno para que nada le faltara cuando compareciera ante el Señor. Lo que le fue concedido.

Borja Pavón desgranaba la discusión que se desató ante el descubrimiento entre civiles y eclesiásticos, éstos últimos contrarios a considerar parte de los restos el contenido del cofrecillo y partidarios de que quedara excluido del nuevo féretro, frente al conjunto de los laicos que consideraban de justicia su inclusión. Según don Rafael, Pavón no daba cuenta de los diversos argumentos pero sí de que al final ganaron los tonsurados y de que se decidió enviar el cofrecillo a la frontera iglesia parroquial de San Nicolás de la Axerquía para que allí se guardase mientras se decidía su destino. Se detallaba también el acuerdo unánime de que tal hallazgo y su destino no constaran en el Acta (1) oficial que se levantó dando cuenta del acto y que redactó y firmó el propio Francisco de Borja Pavón. Con esta noticia daba fin al manuscrito. (2)

Y es ahí donde comenzaba la ardorosa búsqueda de la reliquia don Rafael, partiendo del hecho de que unos años después la parroquia de San Nicolás de la Axerquía fue desalojada y todos sus enseres conducidos a la de San Francisco antes de que ocurriera su derrumbe. ¿Quedó en San Francisco o peregrinó por otras parroquias? ¿Sería secuestrada por algún particular y conservada en su casa como reliquia intelectual? Don Rafael no pudo conseguir, a pesar de sus denodados esfuerzos, encontrar su santo grial particular, pero quién nos dice que cualquiera de nosotros cualquier día no damos con la preciada reliquia del muy católico Ambrosio de Morales y que podría ser rescatada y venerada en la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba, en la calle donde naciera y que aún lleva su nombre.

Como me imagino que ninguno de nosotros puede hacerse una idea de qué aspecto tendrá un estuche fálico momificado en salazón de casi 500 años de antigüedad (el de las momias egipcias jamás nos lo muestran) propongo varias modelos de objetos similares que pudieran servir de referencia.


Ciruelas pasas, orejones e higos secos




(1) Documento original custodiado en la Biblioteca Provincial de Córdoba y que puede hallarse bajo el título: Certificación de Don Francisco de Borja Pavón, vocal Secretario de la Comisión Provincial de Monumentos Históricos y Artísticos de Córdoba, sobre el Acta de exhumación de los restos mortales de Ambrorio de Morales del sepulcro que ocupaban en el convento dominico de los Santos Mártires del Río, en la ciudad de Córdoba, su posterior colocación en una urna y su traslado a la Colegiata de San Hipólito, el 8 de noviembre de 1844 [Manuscrito].


(2) No fue este el único meneo que se le dio al paquete residual y ya definitivamente incompleto de Ambrosio de Morales. 25 años después de su traslado a la nueva tumba de la Colegiata de San Hipólito, en 1867, una brillante idea del Gobierno de Madrid fraguada en 1837, en línea con las ideas que suelen tener los gobiernos de un país tan absurdo y necrópata como éste en todos los tiempos y circunstancias, consistente en la creación, siempre copiando tarde y mal lo que la más racional Francia hacía, de un Panteón de Españoles Ilustres, volvió a hacer viajar a los pobres restos ambrosianos de un lado para otro. Y con ellos los de varias decenas de Españoles Ilustres más, Juan de Mena, Garcilaso de la Vega el Inca y Gonzalo Fernández de Córdoba, alias El Gran Capitán por lo que respecta a nuestro paisanaje, pero también Quevedo, Calderón de la Barca, Ventura Rodriguez y muchos más. El lugar elegido fue el templo de San Francisco el Grande de Madrid y para su inauguración se organizó un soberbio zafarrancho de combate consistente en una comitiva de cinco kilómetros, en la que desfilaron las carrozas fúnebres acompañadas por bandas de música, unidades del Ejército y de la Guardia Civil, estudiantes, religiosos, políticos e intelectuales se dispararon cien cañonazos y como detalle iluminativo al entrar los restos en la basílica se encendieron tres grandes lámparas. Los restos fueron depositados en una capilla y años después devueltos a sus lugares de origen, con lo que se cerró por un tiempo la idea de crear un panteón nacional. Así que los sufridos restos de nuestro emasculado para toda la eternidad (si La Colleja no lo remedia) Ambrosio de Morales que habían sido despedidos en la flamante estación de ferrocarril de Córdoba años antes con todos los honores de cubrimiento de bandera de seda, presenten armas, banda de música y discurso de don Francisco de Borja Pavón en el que flotaron en el éter de la gloria sus vibrantes palabras: con emocion profunda, no ajena si se quiere á un dulce sentimiento, pero impregnada en gloriosa complacencia, regresaron a Córdoba para aguardar unos años más en un rincón de la Colegiata su definitiva residencia en el pisito cercano al altar mayor que le fue definitivamente destinado y en el que aún espera, completamente desatributado, el Juicio Final.


sábado, 22 de octubre de 2011

Mi azulejo moro


Estoy muy harto del grito de guerra musulmán. Ese Allahu Akbar que hoy mismo escuchábamos una y otra vez en la desgañitada garganta de un miserable hijodeperra que lo lanzaba como una ráfaga de tiros con la intención de rematar al despojo en que habían convertido a Gaddafi y convertirse en un hijo de perra aún mayor. Ya lo estaba desde hace tiempo, pero ese malnacido y su asqueroso grito me ha sacado de quicio.

No quiero perder el equilibrio aunque me cuesta y mucho. Mi fascinación por el universo árabe se ve una y otra vez puesto a prueba por la puta religión, por su absoluta ubicuidad en casi todas las manifestaciones de la arabidad. Resisto pero a veces me dan ganas de rendirme y no querer saber nada más de ellos, de los árabes. Estoy harto de asistir a concentraciones de apoyo a los palestinos o a la primavera árabe y que siempre tengan que aparecer al final los desencajados aulladores del Allahu Akbar de los cojones. Y sé que aún no ha llegado lo peor. Estoy convenido de que una nueva ola de islamismo que comenzará moderado pero que no se sabe como acabará marchitará la primavera árabe, que ha sido obra de capas muy activas, pero muy minoritarias, clases medias ilustradas urbanas, que no podrán competir con la fuerza de la superstición organizada que pastorea las capas mayoritarias analfabetas. Mañana en Túnez se comprobará. El reforzamiento militar norteamericano que un presidente socialcretino español ha consentido se coloque en la punta sur de la península responde más a la posibilidad de amenaza norteafricana que a un improbable ataque iraní como se nos ha vendido. Y es un sinsentido difícil de aprehender, porque ese avance del islamismo está fomentado y financiado descaradamente por Arabia Saudí, el único país del mundo que pertenece legalmente a una familia-empresa, un estado atroz, repugnante en su legislación, pero enorme teta petrolífera aliada incondicional y mimada por occidente.

Es lo que tiene no haber sabido crear un escudo ilustrado y de sostenibilidad económica, en lugar del represivo militar, de ordeño de recursos y de sistemático agravio que ha cultivado occidente con el mundo árabe. Que la incertidumbre será la única propuesta de futuro.

Pero yo comencé esta entrada para hablar de mi cuadro de azulejos que luce en mi patio y que me regaló C. Hace exactamente dos años y justo el día de mi cumpleaños lo descubrimos en uno de los anticuarios de la rue des Consuls de Rabat. Cueste lo que cueste te lo regalo, me dijo, avisada por la cara de fascinación que debí poner mientras trataba de ordenarlos. Se trataba de un conjunto de 12 piezas que unidas formaban una leyenda. Sabía que eran de estilo thuluth (léase zuluz en castellano de Castilla La Vieja) y con peculiaridades gráficas magrebíes (a imitación de la Alhambra o las madrasas meriníes) y que es un pareado, quizás una sentencia sapiencial o apotegma que tal vez quedaría en saleroso chascarrillo moruno y que probablemente contaba con sus buenos 50 o 60 años de haber estado en alguna pared de algún patio privado antes de ser arrancadas y acabar en el cesto de uno de los avispados chamarileros rabatíes. A no ser que la molestia por la cuidadosa falsificación de los restos de viejo yeso en su trasera les saliera contundentemente barata. Conseguí leer alguna palabra suelta, pero no captar ni siquiera un porcentaje decente de su sentido completo. Antes de decidirme a comenzar la ritual negociación pedí al vendedor que lo leyera para asegurarme de que tenía sentido, lo que hizo de corrido y seguidamente que me lo tradujera. Hablábamos en francés. Más complicado, me dijo, porque es poesía y es difícil de traducir. Entonces ¿no es Corán? No, no, Corán no es. Sentí un gran alivio porque no me apetecía colgar en mi casa una sentencia religiosa por muy bonita que fuera. Realmente estoy tan harto de la religión que no hago distingos. Pensé que hasta podría ser uno de esos pareados de azulejo de taberna casposa española en los que podía leerse: La mujer y el vino sacan al hombre de tino o bebe para olvidar pero no te olvides de pagar. Pero en morubi.

Le pidió a C. un precio tan razonable que hasta pasamos de regatear. Mi regalo de cumpleaños de ese año solucionado. Y además sobrado. ¡¡¡Menudo regalazo!!! De vuelta a España mi amigo y vecino J. me ayudó a incrustarlo en la pared, bueno en realidad fui yo el que le ayudé en plan peón palaustrero. Y luego tras pintar el patio al completo de ese color salmorejo tan molón se quedó, con su azul y blanco, de puta madre.

Pero aquí empezó la larga y tortuosa historia de su traducción. Yo por mi cuenta, armado de mi Federico Corriente, no fui capaz de traducir más de cuatro o cinco palabras sueltas, alguna de las cuales descubrí más tarde que las había leído mal. Muy bonita la escritura pero condenadamente difícil de leer. Así que comencé mi peregrinaje de correo electrónico en correo electrónico de todos los arabistas que tengo el placer de haber tratado en algún momento de mi vida. Y han sido algunos tirando a bastantes. No sabía entonces en los compromisos que habría de meter a muchos de ellos. Alguno pasó directamente diciendo que el árabe poético nunca le interesó, otros se esforzaron pero defendieron que había alguna falta de ortografía lo suficientemente grave como para privar de sentido la leyenda. Uno, especialista en cúfico primitivo me convenció de que los grabadores eran analfabetos y copiaban de un dibujo sin saber lo que escribían y que por tanto los errores eran frecuentísimos. Sea como fuera pasé un años cotejando diferentes transcripciones a la escritura de word, perfectamente lógicas pero sin sentido. Alguien me defendió que es que la poesía árabe era así de oscura y metafórica. No sólo arabistas españoles, también árabes argelinos, iraquíes, sirios, marroquíes, unos más cultos que otros pero todos igual de incapaces de darle sentido a los dos versos de que constaba la leyenda. Hablaban de algo grande, el terror enorme, el mar, frutos y algo que ya es conocido, pero el sentido coherente nunca acababa de aflorar. Dos versos perfectos de catorce sílabas rimando en asonante y con un fuerte ritmo interno conseguido con la repetición de la alternancia de las vocales largas y las débiles. Desgraciadamente entre mis amistades no cuento con ningún experto en métrica árabe y no he podido clasificar exactamente el tipo de métrica en que está esculpido, pero aseguro que es de una precisión sobrecogedora.

El más esforzado de los paladines debeladores del enigma fue mi amigo R., tetuaní de una sólida cultura bífida pero sobre todo de una intuición e imaginación portentosas. Realmente sus traducciones casi me convencen de que no había allí, en el texto de mi pared, más cera que la que arde.

Las lecturas se sucedían mes tras mes con la misma uniformidad por un año y medio hasta que un día tuvimos la suerte de poder invitar a merendar a casa a S. la hermana de un amigo sirio a quien había venido a visitar. Araboparlante estricta acabé interesándola por el azulejo, al que no había prestado la más mínima atención al entrar en el patio, más por encontrar un tema de conversación fácil (la propia lengua árabe) que por esperanzas de avance en el desentrañamiento del mismo. Lo leyó de corrido y noté algunos cambios en lo que ya conocía. Le pedí que lo repitiera y finalmente que lo escribiera. el primer sustantivo del primer verso, que todo el mundo tomaba por al-kabír (el grande, lo grande) ella la convertía en al-yeísh ( el ejército) descubriendo al final de la misma que una de las virgulitas que en el thuluth se usan como relleno decorativo carentes de sentido no era tal, sino el circunflejo contracto de los tres diacríticos de la shim y en la penúltima del segundo que todo el mundo tomaba por afákuh (frutos) ella descubría un lamalif que para todo el mundo había pasado desapercibido, convirtiéndola en aflákuhu (sus barcos). De esa palabra viene la española faluca, que aún se usa en muchos países árabes para nombrar las barcas de río e incluso en Marruecos se usaba para barca pequeña hasta que fue sustituída en los últimos años por la española patera por razones obvias. No hace falta decir que la traducción, tratándose de una arabohablante estricta no me fue posible fijarla. Pero la fijación exacta de la grafía quedaba completada. Aún con eso tuve que echar bastantes ratos aún con mi amigo R. al que le costó aceptar las correcciones, pero que terminó haciéndolo porque las evidencias eran palmarias, para ultimar la traducción exacta. Independientemente de la perfección de los versos ni puta idea de quién es el autor, de si se trata de un trozo de un poema más largo, una frase célebre (no debe serlo tanto cuando ni dios la conoce). He aquí, por fin el sentido de lo que desde hace dos años tengo incrustado en la pared de mi patio y que hace las delicias de todos los amigos a los que tenemos el gusto de invitar a cus cus porque les transporta directamente a un riad de Marrakech, música andalusí mediante, si no fuera por las putas campanas de la iglesia vecina que rompen siempre y en lo mejor de las veladas el soñoliento espejismo.


Hada al-yeísh aladi ahuálahu ‘adamat

Fi bhar ma qad yanna aflákahu ‘arafat

ESTE EJÉRCITO CUYO ESPANTO ES GRANDE

YA ALCANZÓ EN EL MAR CON SUS BARCOS LA FAMA




Aprovecho para mostrar a todos los amigos que se suelen interesar por mi huertecillo imagen de mi cosecha de aceitunas: 23, ya maduradas. Dos naranjas y unos 20 limones. El níspero está cuajaíto de capullos. Y Kañero, porque Kairo armó el petate y se escapó de casa hace un año, hecho un gatazo capón.

jueves, 20 de octubre de 2011

ROCÍO, la mordaza que no cesa

Hace unos días moría en su exilio portugués (voluntario pero no por ello menos real y justificado) el cineasta andaluz Fernando Ruiz Vergara. Su carrera profesional nunca pudimos llegar a verla consolidada porque fue truncada prematuramente por la acción directa de los herederos directos del franquismo y la omitiva de los guardianes actuales de sus símbolos: los gobernantes psoeístas. Pero lo poco que consolidó se alza como un testigo de que la tan cacareada libertad que aventó la Transición, Transacción realmente, es un producto meramente de marketing político.

Sólo pudo rodar en su vida un documental, ROCÍO (ahí podéis verlo), que tiene el honor de ser la única película española que permanece en estado de censura en la actualidad. De ahí que el exilio de su autor hubiera estado siempre plenamente justificado. Realmente compartir espacio con los responsables del mantenimiento de esa ignominia debía ser altamente contaminante moralmente.

Las vicisitudes de la quema en la hoguera de aquella obra y la parafernalia judicial que la envolvió la encontrará el lector curioso minuciosamente desgranado en ESTE ENLACE. Lo que allí se mostraba era excesivo (sigue siéndolo) para las poderosas fuerzas que controlaban y controlan aún los mecanismos de poder en Andalucía.

El documental hace un recorrido por la historia del culto mariano en la Península Ibérica, para centrarse finalmente en la de uno en concreto localizado en un lugar estratégico del sur, un vértice en el que confluyen varios territorios caracterizados por un reparto de la tierra basado en la posesión de la misma por un puñado de aristócratas, ganaderos y agricultores fundamentalmente, pero también y posteriormente bodegueros, y una gran masa de asalariados en estado semifeudal que se localiza en grandes núcleos de población. Es la alianza entre la Iglesia Católica que se compromete a mantener en permanente estado de infantilidad mental a los campesinos y esa aristocracia que necesita un portal donde mostrar su poder. Ambas cosas cristalizan en el culto a una imagen que fanatiza a las masas incultas y sirve de escaparate anual al señoritío. Los símbolos de ese culto son sumamente precisos en su denotación intencional. El señorito, el aristócrata va a caballo y lleva a su familia en lujosas carretas atendidas perfectamente por una nube de sirvientes. La masa desposeída que vive cerca puede acercarse a sentir la fascinante teatralización del poder y el trampantojo de que comparte algo con los amos que la explota: una madre protectora.

Yo ya he dicho en varias ocasiones que las fiestas andaluzas actuales, romerías y ferias, responden a la ritualización cíclica de profundos estados de desigualdad social, los propios por otra parte de su estructura íntima. Por ejemplo el traje típico homologado ya en toda el territorio andaluz consiste para los hombres en el vestido de diario de los señoritos-caciques explotadores cortijeros y para las mujeres en el de domingo de las mujeres del campo, de las jornaleras. Si eso no tiene un significado clarísimo que venga San Freud y lo vea. Las ferias, muy recientes además todas ellas no son más que las fiestas que la aristocracia ganadera se montaba alrededor de sus negocios de compra-venta.

Fernando Santiago lo decía muy claro en un certero artículo:

El hecho de que el Rocío es un asunto de derechas lo demuestra que en 2007 el documental Rocío, de Fernando Ruiz Vergara, sigue siendo semiclandestino. Cuando se estrenó, en 1980, fue una brisa fresca en el audiovisual español. Un grupo de gente que no tenía miedo de los poderosos ni de los mitos y se atrevía a llamar a las cosas por su nombre. Fue un documental extraordinario, donde se explicaban las relaciones de las hermandades, sobre todo de la hermandad matriz de Almonte, con el golpe de estado del 18 de julio de 1936 y con el fusilamiento de líderes políticos de los partidos fieles a la república. También contaba el documental la manera en que recaudan dinero las hermandades y el entramado económico que es la romería del Rocío. Con todo lujo de detalles, incluido algún plano metafórico del señorito a caballo que avasalla a un currito a pié. Aquello fue demasiado para una sociedad donde la democracia estaba en pañales. El documental fue censurado por orden judicial, se le mutiló una escena y se ha hecho el silencio sobre su contenido. El autor fue condenado a dos años de cárcel y a una multa de 10 millones de pesetas de las de entonces. Eso es el Rocío, que no se llamen a engaño los partidos de la izquierda.

Eso está escrito en 2007. En 2011 la cosa no ha cambiado.

Para mí lo más entrañable de la película es que supuso el primer intento de denuncia directa de los crímenes del franquismo, el primer intento de formulación de una Memoria Histórica de las víctimas y una denuncia clara, con nombres y apellidos de los victimarios. En uno de los momentos más valiosos se pone rostro y nombre por primera vez a cada uno de los cien asesinados durante la guerra en Almonte en una letanía que da cuenta de aquel primer y fulminante año de aniquilamiento. Rocío se convierte así en documento y fuente al mismo tiempo, y en la película pionera de la recuperación de la memoria histórica en Andalucía, doblemente valiente por alzarse tras cuarenta años de silencio forzoso. Los nombres de los asesinos, uno de ellos fundador de la Hermandad del Rocío de Jerez, al que un vecino acusó en la película de matar a palos desde su caballo a varios jornaleros tras el golpe nacionalcatólico, fue el detonante del proceso judicial que sufrió la película y que demostró que la justicia estaba (y está) al servicio de los de siempre, como ha vueto a ser recientemente puesto en claro con el caso del juez Garzón.

El problema de la memoria en este país es siempre el mismo: la aberración de considerar un régimen como el franquista, simplemente como el régimen anterior sin más, normal, un poco autoritario, pero perfectamente respetable. En Alemania del Este y del Oeste, en los países del Este europeo, en Argentina, en Chile, en Uruguay, en Haití, en Guatemala, en Perú, en Paraguay y en África, en Sierra Leona, en Sudáfrica. Incluso en el mismísimo Marruecos. En todos ellos hubo y hay esfuerzos reales de los estados y sus sociedades por conocer la verdad oficial, proporcionar reparación y reconocimiento a las víctimas, e incluso algunos de los responsables de las atrocidades conocen las salas y los banquillos de justicia. Lo dice Esteban Beltrán en su imprescindible Los derechos torcidos (Ed. Debate. Barcelona, 2009). En España en cambio, las víctimas, los herederos del dolor, tienen que soportar aún que los verdugos genocidas sigan siendo ensalzados tranquilamente y considerados políticos o personas normales libres de culpa en los libros de texto escolares o en los de divulgación histórica y el régimen surgido de un genocidio, equivalente moral y políticamente al nazi alemán o al fascista italiano, basado en la tortura, la brutal represión de las libertades, como una tranquila etapa de la historia de España. Algunos de sus cómplices siguen vivos y aún en la política activa. Y si alguien se atreve a poner en duda esa verdad oficial que se vaya guardando de las iras de la justicia.


De aquellos barros los lodos actuales. Los miembros de un partido supuestamente heredero de la legitimidad republicana, pero que no han tenido nunca ningún empacho de besar el culo de una monarquía epígona del franquismo, descubren milagrosamente tras su acceso al poder político que los poderes verdaderos, el social y el económico, están en otra parte y que hay que respetarlos si se quieren mantener en las poltronas recién adquiridas por las urnas. Y que el caudal simbólico de la tradición aristocrática cortijera, explotado hasta el asco por el profundo proceso de aculturación en que se empleó el franquismo, no sólo no debía tocarse, acompañando a la intangibilidad de las propias estructuras socioeconómicas, sino que había que aprovecharlo y rescatarlo, repropiándose de su potencial alienante en beneficio propio, previa conversión fraudulenta en seña de identidad de lo andaluz.

A ello se suma el revival del alvarezquinterismo más lamentable, de la ingobernable extensión de la metástasis cofrade, de la estomagante ubicuidad del sevillanismo músico-gracioso. A falta de idiosincrasias más estupendas han convertido la caspa folclorizoide en nuestro inmutable hecho diferencial. Y Canal Sur es su profeta, la mayor y más diabólica máquina de cretinización masiva que ningún gobierno español soñara nunca. Ni los vascos ni los catalanes han conseguido extender tan efectivamente los topicazos más infumables de sus respectivas supuestas culturas autóctonas entre la inerme población elevando a la categoría de hecho diferencial la caspa de raíz rociera, el señoritismo, el cofradierismo, el nazionalfolklorismo coplero, la chismografía rosácea, la testosterona taurina.

La reciente entronización oficial (plaza, medalla de oro y estatua) de una parásita duquesona terrateniente y explotadora como heroína popular por parte del socialcretinismo andaluz sólo es uno de los adoquines con que han ido afirmando el camino hacia la conversión de esta sufrida tierra en Kretinistán, el paraíso de súbditos sumisos y azombizados perfectamente preparados para ser saqueados definitivamente por los herederos del genuino franquismo señoritil que en breve nos gobernará. Pero esta vez, ya más evolucionados, lo harán en nombre de instancias sobrenaturales que tienen sus hermandades matrices en Paraísos Fiscales de nombre impronunciable para los pobres jornaleros de la duquesa, que en el fondo somos los andaluces. AMÉN.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Que se metan los avales por el recto

PUBLICADO EN LA COLLEJA

Es en los momentos críticos cuando unos políticos de verdad se la juegan. Y en estos convulsos días en que los bárbaros del capital salvaje y la cretinización social obligatoria están a punto de penetrar las fronteras de la vieja República de la Ilustración y la Racionalidad y arrasar la aún joven Civilización Bienestárica o Bienestésica y hasta el Derecho Romano si se tercia, cuando los políticos razonables tienen la oportunidad de dar la talla de estrategas en la batalla por la representatividad de los ciudadanos. Me refiero a los políticos que no pertenecen a las dos franquicias monopolísticas con que juegan los verdaderos amos del Cotarro con sus súbditos, en el caso español al PPSOE (y sus cabrones especulares del PNV y CiU), a extraer el máximo de plusvalía de sus inversiones en control social. Sino a los que forman esos partidos minoritarios, y no tanto, que están siendo descaradamente expulsados del juego de la política por los beneficiarios vicarios del monopolio, los partidos del bipartidismo, las dóciles y complacientes mucamas oficiales y alternantes de los mercados.

Y lo mismo que están haciendo con la renta pública lo están haciendo con el voto. Reducen las prestaciones sociales en beneficio del capital privado y reducen el poder de maniobra del voto, cercenado las opciones, en beneficio del poder omnímodo de la especulación financiera. A ello responde el mantenimiento de la hijaputesca ley electoral española y a ello apunta directamente la nueva normativa que se han sacado de la manga los diputados canallas de ambos partidos de exigir avales a los que no tengan escaño previo. Para evitar las posibles molestias derivadas de aceptar versiones heterodoxas de la Única Religión del Único Dios Verdadero: el Mercado. Con la complicidad de todos sus demás paniaguados y la más o menos consciente de todos los militantes. Y aunque ambos son iguales en responsabilidad canallesca, cae mayor desvergüenza sobre el que fuera franquicia de la socialdemocracia de corte europeo, el PSOE, un partido que ha perdido absolutamente cualquier atisbo de la legitimidad de que un día gozara en la representación de ideología alguna que llevara en sus genes los presupuestos de una izquierda mínimamente igualitaria. Pura canalla política. Pura estupidez militante. Basura mecánica sin ideología ni principios. Descarnado apego a la silla, desde la giratoria a la gestatoria.

Es por eso que las víctimas de esos ventajistas sin escrúpulos se encanallan también aceptando ese papel de víctimas que les proponen/imponen. Y se convierten en cómplices perfectos de ese minucioso juego sadomasoquista, arrastrándose en el fango de la mendicidad de avales y en el del llanto continuo de suplicantes del cambio de la ley electoral. Porque, y parecen haberlo olvidado totalmente, lo único que tienen que exigir es que, si bien la democracia representativa basada en partidos es imperfecta per se, el mínimo exigible para que funcione y sea mínimamente decente es que se base en el principio de igualdad de oportunidades y de condiciones. Sólo eso.

IU, EQUO, UPyD, PA y tantas otras formaciones de todo el espectro político estatal han desperdiciado estos días una oportunidad única para rebelarse, para seguir el camino que los indignados y los movimientos contra el poder omnímodo de los mercados y sus cocheros los políticos sumisos, les han marcado. No ya para exigir lo mismo, por favor..., sino tan sólo para exigir que los grandes no les escamoteen los mismos derechos de que ellos gozan. Decir BASTA. Decir NO. Unirse en una gran plataforma de agitación política y social (un nuevo FRENTE POPULAR, ¿por qué no? y negarse a jugar, pasar de regurgitar una vez más cíclicamente la eterna letanía exigente del cambio de la Ley Electoral, de mendigar avales, decirles que esos avales se los pueden meter en el recto proceder de sus señorías, y BOICOTEAR LAS ELECCIONES DEL 20N. Dejar solos a los ventajistas con su propia desvergüenza. Y joderles la campaña electoral. Y no sólo con la evidencia de su falta de representatividad. Con acciones directas. ¿Hacen falta sugerencias?

Y por si necesitas un supositorio de resistencia:


miércoles, 14 de septiembre de 2011

Tordesillas, Reserva Mundial del Malnacido Ibérico

COPIO Y PEGO DIRECTAMENTE EL EDITORIAL QUE LA REVISTA DIGITAL LA COLLEJA HA DEDICADO AL TORO DE VEGA DE TORDESILLAS, CON LO QUE ME SUMO A LA CAMPAÑA QUE EN LAS REDES SOCIALES DE HA MONTADO PARA DENUNCIAR ESA SALVAJADA COMETIDA COLECTIVAMENTE EN NOMBRE DE UNA TRADICIÓN.


SPAIN-TORO DE VEGA. TORDESILLAS

Nos envían a esta redacción de La Colleja una petición de colaboración en una campaña que se está llevando a cabo desde ayer en la red para luchar contra una de las más crueles manifestaciones de sadismo que con el sello de manifestación popular tradicional se viene celebrando en este ya de por sí crudelófilo país. En esta redacción somos concientes de que malnacidos que se merezcan ser víctimas de una campaña así hay muchos. Sin ir más lejos por ejemplo uno que se jubila en unas semanas y que se morirá presumiblemente en su cama sin haber pagado sus delitos de sangre y del que acaba de hacer apología un estafador profesional con nombre de cantante pseudohumanitario y que ocupa un alto cargo en escalafón de estafadores políticos estatales. Pero como las guerras éticas hay que llevarlas con una estrategia reposada, en esta ocasión aceptamos el envite y consideramos desde aquí, desde la redacción de la revista digital La Colleja a


TORDESILLAS RESERVA MUNDIAL DEL MALNACIDO IBÉRICO


El malnacido ibérico es una especie de humanoide autóctono exclusivamente macho, caracterizado por la posesión de un par de testículos redondos, peludos y pegados al culo, propios de los depredadores agresivos dotados de enormes dosis de valor instintivo, que a pesar de no haber nunca estado seriamente amenazada en España corre, desde hace poco tiempo, un relativo peligro de extinción en algunos lugares y ambientes concretos por la influencia de ideologías y planes educativos ilustrados, disolventes de los valores autóctonos carpetovetónicos (asignatura de Educación para la Ciudadanía, republicanismo, laicismo, ecologismo, racionalismo, etc.). Esto no quiere decir que no existan hembras de la especie, carentes por tanto de esos característicos testículos, que participen del mismo espíritu depredatario de los machos que ocasionalmente las cubren, pero normalmente son obligadas a mantenerse al margen de las orgías de sangre en las que se revuelcan sus machos cubridores. Esta especie había sido privada, en los siglos precedentes en unos casos y en los decenios precedentes en otros, de otras tradiciones hispanas herederas de otras extinguidas por sobredepredación de la población victimaria como la caza del judío, del moro y del gitano, el achicharramiento en pira pública previa unta en aceite del disidente o la más reciente del fusilamiento sumario a pie de fosa del ilustrado. Pero pervive saludablemente en la tradición de torturar animales en plaza pública hasta su muerte agónica en medio del aplauso entusiasta de un público embrutecideo y su desmembramiento ritual como trofeo y entrega al bragado matarife ejecutor de la hazaña.

Esta cruel tradición ejecutada y paladeada por diferentes gradientes de malnacidos hispanos, pero no solamente, ya que se ha contagiado peligrosamente a individuos de otras nacionalidades, tiene muchas manifestaciones rituales a lo largo de la geografía hispana, pero algunas, por su especial brutalidad se han convertido en emblemáticas. EL TORO DE VEGA DE TORDESILLAS, PROVINCIA DE VALLADOLID, es la principal. Se trata de una estupenda diversión colectiva consistente en la persecución de un toro por una horda de descerebrados malnacidos que a pie y a caballo y armados de afiladas lanzas acribillarán el cuerpo del animal hasta su muerte tras una larga y dolorosa agonía. Con el argumento de que esa atroz y envilecedora diversión se viene repitiendo año tras año desde la Baja Edad Media. Que es exactamente la edad mental histórica de los habitantes de ese pueblo que lo consideran su tradición. Imaginamos que alguno habrá que la haya superado y no sepa dónde meterse. Tal vez sea un poco atrevido sacar esta conclusión, pero igual no es casual que en Tordesillas naciera uno de los peores malnacidos que ha dado este país que ha parido tantos: Queipo de Llano.

La propuesta tiene como fin el avergozamiento colectivo de un pueblo que mayoritariamente ha colocado voluntariamente una piedra en la rueda de la evolución para permitir, disfrutando además con ello, la ejecución en sus límites de salvajadas impropias de cualquier colectivo humano dotado del más mínimo sentido de la piedad. Así se trataría de escribir la mayor cantidad de veces posible en la red la expresión TORDESILLAS RESERVA MUNDIAL DEL MALNACIDO IBÉRICO con el fin de conseguir que los buscadores remitieran a ella cada vez que alguien escribiera en él el nombre del TORDESILLAS.

Y como añadido, la recomendación de no pisar jamás TORDESILLAS. Se trata de un pueblo realmente hermoso poseedor de un importante patrimonio monumental y un fastuoso pasado histórico, pero no más que cientos y cientos de otros pueblos españoles de las mismas características en los que sus habitantes no conservan tradiciones impropias de ciudadanos civilizados europeos del siglo XXI.

martes, 13 de septiembre de 2011

De museos y otras pamplinas

Como dejé escrito en mi ANTERIOR ENTRADA y con la celeridad del rayo en vista de la expect(ora)ción creada por mi mesiánica promesa os voy a proporcionar ya mi SOLUCIÓN pa tos los poblemas que esta siudá tiene con sus ventas de excelencia turística y las diferentes tecas (pinacotecas, escultorotecas, videocreacionestecas, etc) que necesita. Pero primero repasaré la SITUACIÓN actual de cotarro.

Como en la anterior entrada ya hablé del problema de algunos espacios, paso a otros. El nuevo Bellas Artes está prometido en el solar que hay tras la Calahorra, entre el colegio Rey Heredia (compartido con el Fray Abino) y el Hotel Hesperia. Se supone que una vez construido ese sería el lugar ideal para la colección Citoler en un espacio propio adjunto a las colecciones autóctonas, en caso de que, vencida la inquina de los sociatas con Córdoba, el chalaneo en el monto de la pastuqui llegara a buen puerto. Como los sociatas son una especie al borde de la extinción, un problema menos (o más, según se mire, claro, porque los que los vienen seguro que los hacen con el tiempo buenérrimos...).

En esta ciudad, como en todas, la cultura está indefectiblemente unida al ladrillo como han demostrado claramente los más oscuros afaires recientes, unos exitosos (C4) y otros frustrados (biblioteca). Es lo que dice mi amigo Luis: la cultura en Córdoba se acaba cuando se acaba la mezcla... y el yeso. La recuperación de edificios antiguos para la Cultura es algo que no se concibe, porque necesita menos ladrillos. Obviaré piadosamente el afaire Palacio de Sur, la maqueta más cara de la historia de la Humanidad, que arrastrarán mientras vivan las fuerzas progresistas cordobesas mientras haya memoria de ellas como una piedra de molino más colgando de su cuellos en el río de la ignominia haciendo compañía a la destrucción de uno de los más importantes complejos arqueológicos tardoantiguos de Europa (Cercadilla) y la complicidad en el robo de la Mezquita (antes mezquita) a la ciudad por parte de la Iglesia Católica. Quien calla otorga, como dice el viejo proverbio pernambuqués.

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lunes, 12 de septiembre de 2011

El C4, el BBAA, la Citoler y otras cosas de pasar el domingo

Don Senequín y don Senecón, dos filósofos del copón.

Senequín y Senecón, dos filósofos del copón. Tuneao del lateral de la fragoneta de la célebre empresa cordobesa ESPECIAS EL PEROL, que tan ricos aliños proporciona a nuestro peroles, pinchitos y caracoles.

A pesar de que el Fin der Mundo está por fin serca, de que el Armagedón de la Crisi de las Crisis va a convertir la faz de la Tierra en un cortijo de Mad Max y de que ya mismo un cuadro de Nicasso va a valer lo mismo que un litro de gasofa o que el de los ciervos en el arroyillo que tiene mi santa madre sobre el sofá del salón de ver la tele, el mundo del artisteo, los políticos de la cosa Cultural y el Turismo de vender Arte andan en esta ya bendita ciudad a la greña por lo de siempre. El C4, el nuevo Bellas Artes, el Cómico Principal y la Colección Citoler, Circa XX y el valor del valor del arte artístico. Yo no voy a entrar en casi ninguno de los asuntos porque el debate está más viciado que el aire de un tabernón de tapas del siglo XX: humo de tabacazo, aromas rancios de fritanga, griterío de niños corriendo entre las mesas, lanzamientos de lancinantes oidoscocina y sospechosos trapicheos subterráneos en la mesa de la esquina, la del dominó tapadera. Y total, pa lo que le queda a este chiringuito cuando tengamos que volver a pintar en las cavernas...

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viernes, 9 de septiembre de 2011

Al carnero cofrade no le gusta El Caimán

El carnero cofrade arañó primero con las pezuñas el suelo del santuario y lanzó después su violenta trompada. Preparada minuciosamente a lo largo de muchos años de rencor rumiado y mala leche convertida ya en requesón cuarteado, cuando le llegó el momento acertó de pleno en su arremetida. El Cofrade Rencoroso II llevaba 30 años aguantando las ganas de cagarse en toa la jeta de los laicistas de esta ciudad que habían contribuido a convertir una fiesta que él consideraba, como todas, de exclusiva propiedad de la muy privada secta católica, apostólica y romana en un modelo lúdico festivo de respeto a todas las tendencias y sensibilidades que conviven en la ciudad. Porque con la normalización de la libertad de pensamiento consagrada en las Constituciones de las democracias representativas europeas y el fin de la era preindustrial, desvinculados ya los ritos de paso de sus correlatos originales, había llegado el momento de pasar la página del libro de la historia en la que desde hace un milenio y medio el monopolio de la festividad social ritualizada y la gestión de la tradición, correspondientes a los ciclos meteorológicos de la actividad humana y a la necesidad de comprensión de la Naturaleza propia de todas las culturas desde el Paleolítico, había permanecido en las exclusivas manos de la Iglesia Católica que asimiló, absorvió y usurpó la representatividad de todos y cada uno de los ritos asociados a esos ciclos vitales. A sangre y fuego cuando fue preciso, que fue casi siempre. El último episodio fue el secuestro de la fiesta de reinvindicación de la clase trabajadora del 1 de Mayo y su milagrosa conversión en la festividad de un santo recién inventado: san José Obrero.

Pero los fundamentalistas católicos como nuestro pregonero narcocofrade no se resignan a renunciar a ese monopolio y a consensuar con quienes, cada vez más, no comulgan con sus dogmas, ni con sus credulidades ni con sus liturgias. Por eso trompó con todas sus fuerzas ninguneando el nombre del símbolo integrador de esa fiesta consensuada desde hace años por los ciudadanos de esta ciudad y trocándolo por una definición de intención ultrajante. El carnero-ariete Tafur tan sólo hizo una referencia en su emético pregón a ese símbolo, el Caimán, el entrañable Caimán de la Fuensanta, unificador de voluntades de convivencia festiva entre creyentes y no creyentes, entre concepciones del mundo diversas con la buena voluntad como tejido conjuntivo, para llamarlo simplemente el reptil disecado y permitirse el chiste de que en la comparación (suya, de su infancia) poca justicia hacía a los cocodrilos del cine. Ambos, definición y chiste, en circunstancias normales inocuos para los que practicamos una sana y ponderada iconoclastia, en la orodentada boca de este individuo se convierten en fuego graneado contra la línea de flotación del barco de la convivencia ciudadana. El equivalente sería que un pregonero de los que le precedieron hubiera llamado a la Virgen de la Fuensanta esa Muñequita Pérez amueblada que poca justicia hacía a las novias bereberes que son su modelo. Escándalo mayúsculo asegurado. La diferencia está en la sacralidad de las simbologías, eso que tan bien estudió Mircea Eliade (Lo sagrado y lo profano). Los fundamentalistas creyentes tienen derecho a la inmunidad sarcástica de su creencia en la posibilidad de suspensión temporal de las leyes naturales por un plus añadido de sacralidad de que gozan sus símbolos y que nadie sabe quién gestiona, en tanto para los incrédulos no hay inmunidad posible por simple y pura renuncia voluntaria a ese plus de sacralidad precisamente porque no es gestionada por ninguna instancia humana consensuada.

Mientras trompaba contra el laicismo el carnero yihadista debía sentirse henchido de satisfacción sabiendo que afuera del espacio privado en el que se había recluido ilegitimamente una ceremonia jurídicamente pública, 300 vecinos vociferaban su indignación por el desalojo que de la gestión de sus propias fiestas habían sido condenados por los suyos, los nuevos munícipes del la Real, Muy Venerable y Sacrosanta Hermandad y Cofradía del Ayuntamiento de Córdoba en sus Misterios Ominosos, cuyo hermano mayor es el reaccionario concejal de festejos fray Rafalito Jaén. Y que un escuadrón de antidisturbios y municipales los mantenía a raya fuera del espacio de la plaza tratándolos como delincuentes. Al primer amago de repartir hostias que hicieron los uniformados cancerberos de las autoridades y meapilas muchos de los vecinos que llevaban niños o tenían una edad se retiraron prudentemente conocedores de cómo se las gastan cuando de laicistas e indignados se trata. El video de la chica hostiada por un guardián del orden público no ha dejado dudas en nadie de sus métodos.

Al final quedaron la mitad intentando infructuosamente acceder a la plaza, lo que sólo les fue permitido cuando la engominada comitiva de políticos y meapilas alcanzó sus vehículos privados u oficiales y cuando en el escenario que debía haber sido ocupado por el pregonero se desgañitaba profesionalmente una cantante de copla.






El Acorazado ABC fiel a su línea reaccionaria se ha cebado con la presencia de muchos responsables de Izquierda Unida y alguno del PSOE en la protesta. Por mi parte no les niego el derecho, pero sí me gustaría recordarles a los primeros que durante años han sido cómplices de flagrante rosismo, esa curiosa forma de gobierno de raíz populista que sobrevaloraba indecentemente la importancia de las cofradías, las peñas, el furbo y el taurinismo en detrimento de otras manifestaciones más nutritivas culturalmente hablando con fines estrictamente electoralistas. En el caso del meapilismo de cirio y capirote la Izquierda Unida Rosista concedió tanto a la Agrupación de Hermandades y Cofradías, pero tanto-tanto que ahora el PP se ha visto obligado, para demostrar pasión derechista, a darles TODO-TODO. En cuanto a los manifestantes del PSOE sólo recordarles el desvergonzado ejercicio de sumisión al Farsante de Roma que han escenificado sus mandos en Madrid sin que abrieran la boca para decir NO EN MI NOMBRE y también que la policía que ayer les conculcó el derecho al libre acceso a la plaza pública a ellos mismos fueron mandados por el Delegado de Gobierno, alguien de su propio partido.

Los demás papelones de liar pescao no se portaron demasiado mal e informaron con imparcialidad de los hechos. Sólo en la Hojilla Parroquial, la utilización de una foto trampantojo de una chica en extraño ademán de agredir a un policía pone una nota discordante. La eligieron cuidadosamente. Aparte el plumilla meapilólogo del diario, Francisco Mellado, especialista en melifluas descripciones de ropita de santos y miriñaques virginales en los desfiles de moda cofrades, se retrató en su comentario aludiendo al encauzamiento que el carnero cofrade hizo de la tradición de la Velá. Con lo que nada veladamente da a entender que en la época anterior las aguas de la fiesta habían estado desbordadas. En manos de rojos, masones y ateos, ya se sabe...

Mientras esperamos el inminente Apocalipsis PPero General en la ciudad tendremos que ir acostumbrándonos, entre trinchera y trinchera, al nuevo grito de guerra de los fundamentalistas católicos cordobeses en el poder:




¡¡¡VIVA LA BLANCA GAVIOTA!!!

miércoles, 7 de septiembre de 2011

La Yihad Cofrade reconquista la Velá


Cartel alternativo de la Resistencia Laica a la Yihad Narcocofrade

Lo más irritante de los católicos no es esa compulsiva necesidad que parecen padecer de hacer continuamente ostentación de su creencia a pies juntillas y contra todas las evidencias racionales en unas supinas y descacharrantes extravagancias. Verbigracia en que un mugriento y sanguinario dios semita de los desiertos mediorientales, obsesionado con el prepucio de sus adoradores, se encaprichara de una mocita judía y se apareara con ella disfrazado de palomo mágico y la preñara sin metisaca alguno. Algo que a su coetáneo Zeus le debió parecer el colmo de la zafiedad y del cretinismo escrupuloso. Y que ese mismo dios rijoso y vesánico, olvidado tras su lanzamiento estelar de la punta del capullo de los israelitas varones y vuelto ya universal perdido sea ahora quien vela por la humanidad toda, incluidos sus antiguos clientes primigenios gaseados en Auswitchz, los habitantes de Hiroshima, los hombres de Srebrenica y hoy mismo los niños de Somalia. No, lo peor de los católicos, y me refiero a los practicantes conscientes, con verdadera fe fundada y no a la masa supersticiosa sin criterio o a los que se administran mesuradamente las dosis adecuadas a sus particulares necesidades espirituales, sin estridencias doctrinales, es su inconmensurable soberbia. La soberbia de creerse gestores indiscutibles de todas las fiestas que hoy día jalonan los calendarios de todos los países de su órbita credulicia y con derecho a seguir monopolizándolas como cuando, hasta no hace mucho, lo hacían a sangre y fuego. Como si las fiestas, todas y cada una de las fiestas del calendario occidental no hundieran sus raíces en las celebraciones rituales de origen natural, correspondientes a los cambios meteorológicos que permitían los ciclos de cosechas. Desde el mismo comienzo del neolítico, e incluso antes, todas las obsesiones y arquetipos de los humanos, como demostrara Mircea Eliade, están presentes en todas y cada una de las culturas y religiones del mundo: las fiestas de los solsticios, las de celebración del renacimiento (primavera), los cultos al mandala, al árbol, la montaña, el agua, el fuego, etc. Todos y cada uno de ellos fueron adoptados por semitas, camitas, aqueos, romanos, cristianos... La Navidad, la Semana Santa, el culto a una virgen, el cordero sacrificial... Todo pertenece al acerbo simbólico de las etapas prerracionalistas del la humanidad, adaptado a diferentes concepciones localistas y mantenidas con sorprendente éxito hasta esta misma época en que los avances de la ciencia no hacen necesarias explicaciones ni confianzas en yuyus propiciatorios a instancias sobrenaturales. Lo que podríamos llamar, parafraseando a Dawkins, el Meme Memo.


Pero la soberbia de los católicos fundamentalistas no tiene límites y su afán totalizador es de una insistencia irritante. Y en Córdoba en estos días estamos sufriéndolo de una manera urente. Las fiestas en honor de la Virgen de la Fuensanta como pomposamente las ha llamado la Iglesia Católica durante siglos es el correlato local de la celebración ritual de un cambio de ciclo meteorológico y por lo tanto laboral de las sociedades preindustriales, asociado además al culto del agua (oculta y surgida milagrosamente) y a la liturgia sacrificial (mártires). El caudal simbólico universal de esa festividad, mantenida en la Baja Edad Media en cuerda convivencia de diferentes tradiciones (judíos, musulmanes y cristianos) quedó maquillado finalmente, impúdica pero efectivamente, por la parafernalia contrarreformista, por el rodillo implacable inquisitorial que aplanó aplastando cualquier heterodoxia o veleidad alternativa. Pero el ingobernable genio popular adobó a su gusto lo que pudo aquel guiso indigesto de catolicismo monopolizador con aromas de leyenda y, sobre todo, con retales de literatura, caballeresca, faltaba más, convirtiendo el caimán que como exvoto un indiano alucinado ofrendó a la deidad femenina, imagen mágica, que se adoraba en el templo, en un formidable dragón devorador de doncellas necesitado de héroe que lo ultimase y redimiese la cobardía de sus paisanos.

Fue esta hermosa historia de caballería popular, parienta de la cervantina del hidalgo loco, que se ríe de los caballeros de pedigrí, que hace que un mil leches, un presidiario mutilado sea quien libre a la ciudad del tributo de doncellas no mediante la fuerza, como los héroes canónicos, sino mediante la maña, la astucia del sobreviviente a las sevicias del poder, la que fue rescatada como símbolo de una ilusionada nueva etapa de la ciudad cuando en 1979, recién salidos de la enésima regurgitación cíclica de la Contrarreforma, muchos pensamos que había por fin esperanza en el triunfo de la racionalidad, la justicia y la paz, pero sobre todo de la democracia. Y durante 30 años en esa fiesta el catolicismo hasta entonces obligatorio tuvo que ceder democráticamente un espacio mayor en la festividad a otras sensibilidades que no comulgaban con sus dogmas, ni con sus credulidades ni con sus liturgias. Quien era devoto iba a la ermita y cumplía devotamente y quien no la disfrutaba ferialmente asumiendo otros simbolismos. El caimán y la campanita convivieron perfectamente con la virgen y nunca hubo problema. En los pregones de la fiesta, proclamados en el ágora pública, en la plaza del barrio, se alternaron religiosos y ateos, normalmente gente de la cultura que incidieron unas veces más y otras menos en sus valores religiosos pero siempre y en general en los valores integradores, democráticos y lúdicos. ¿Todos felices? No, claro. La carroña ultracatólica que contemplaba desde sus mechinales cómo la fiesta monopolizada por el catolicismo hasta entonces obligatorio se adaptaba a la nueva sensibilidad de la sociedad abierta ha pasado 30 años afilándose las uñas. Y ya llegó su hora.


Ha sido además la primera consecuencia del desbordamiento de la marea azul en Córdoba. La carcunda católica más reaccionaria tiene sus varios representantes en el consistorio principalmente en las “personas” del trigeminado cofrade (pertenece a tres cofradías) Rafael Jaén (Festejos) y en Pemancito de la Campiña, el apologeta del ejército nazi, Juan José Primo Jurado (Casco Antiguo). Es, claro, imposible que el “centrado” alcalde Nieto pueda gobernar según su promesa para “todos” con semejantes ejemplares de carneros arietes fundamentalistas. Así la primera trompada ha sido contra las fiestas de la Fuensanta, a las que les tenían verdaderas ganas. El golpe de estado se ha consumado y las pruebas son más que palmarias:

  • El cura del santuario parece que se frotaba las manos con fruición vaticana mientras decía con voz alta y clara: ya era hora de que las fiestas católicas dejaran de gestionarlas los rojos. Se refería al Consejo de Distrito que en comandita con el anterior Ayuntamiento organizaba los festejos. Su organización ha sido delegada por el nuevo Consistorio íntegramente a la Muy Antigua, Venerable y Sacrosanta Agrupación de Hermandades y Cofradías.

  • El pregón que venía siendo proclamado por gentes de la cultura y las letras se ha encargado a un experto ultrareaccionario, Javier Tafur, profesional de esa forma de la inflada retórica huera hija del primer y asilvestrado franquismo, huérfano de cultura, fusilada o exilada, que son los pregones cofrades.

  • El pregón dejará de pronunciarse en el ágora pública, la plaza, lugar común para disfrute de todos los vecinos y se hará en el interior del templo. Ello deja bien claro, para que no haya sombra de duda, que las fiestas son católicas y que se proclaman desde el espacio privado de culto de sólo una parte de la población. Por mi parte me parece acertado porque así los daños colaterales del hiperbólico verbo del pregonero sólo afectarán a los católicos. Porque hace falta mucho fairy para desengrasar unas neuronas normales tras una de sus sesiones de floripondiada verborrea tridentina.

  • Se elimina toda referencia al caimán en la proclamación oficial. El propio concejal, el trigeminado Jaén se lo dijo a los del Consejo. Tal cual: menos caimán y más virgen. Quien paga manda. Talante que se llama.

  • Se sacan de la manga una procesión que dejó de salir hace siglos sin consensuar su necesidad ni su pertinencia con vecino alguno. La Virgen sale porque les sale de sus incensados cojones.

  • La confección del programa de actos ha sido durante los últimos 30 años un modelo de integración de sensibilidades y se ha apostado siempre por lo lúdico y lo festivo. Este año ha sido sustituido por uno de los macabros grabados hiperbarrocos que usan los cofrades para anunciar sus quinarios, novenas, triduos, besamanos, besapies, besa... y demás aquelarres narcocatólicos de consumo tóxico. He aquí la prueba:



A la izquierda díptico-programa de las fiestas de 2010. A la derecha el de 2011 con el que anuncian las fuerzas Narcocofrades el comienzo de la Guerra Santa y la Reconquista de la ciudad a los rojos, laicistas, ateos y masones.

Pero la Resistencia Laica se está organizando para tratar de impedir la total recatoliquización tridentina de la sociedad cordobesa en que están empeñados las Fuerzas de la Guerra Santa Narcocofrades y la sumisión del poder civil al religioso. La primera acción tendrá lugar esta tarde con una concentración-manifestación organizadas por 15M, Córdoba Laica con el apoyo del Consejo de Distrito Sureste y otras asociaciones e instituciones laicas. La manifestación partirá de la Fuente de los Niños a las 8 de la tarde de hoy 7 de septiembre de 2011.


ACUDE CON TU CAMPANITA

lunes, 29 de agosto de 2011

Córdoba, la ciudad de las tapas

Es un dato académicamente aceptado de medición historiográfica la consideración de civilizaciónes o culturas avanzadas para aquellas cuyas ciudades contaran con alcantarillado en épocas premodernas. Las más importantes ciudades del Imperio Romano contaron con su correspondiente red de cloacas, la mayoría de las cuales quedaron cegadas a lo largo de la Edad Media, mientras que Córdoba tuvo la suerte de seguir disfrutando de ellas e incluso de verlas multiplicarse por varias veces por obra del esplendoroso estado andalusi. Es portentoso el hecho de que incluso una de ellas, de época claramente romana siga, para pasmo y vergüenza de los implementaores urbanísticos actuales, en perfecto uso a lo largo de toda la actual calle Alfonso XIII. Es fácil escuchar a ardorosos defensores del pasado de la ciudad decir aquello de que mientras Londres o París eran aldeúchas con las calles terrizas infectadas de aguas fétidas, en Córdoba ya existía un alumbrado y alcantarillado públicos.

Es por eso que tal vez sea posible cifrar en esta milenaria tradición cloaquera cordobesa el número cercano al infinito de las tapas de alcantarillas, no de las otras, claro, de las gastronómicas, en una ciudad profundamente sintapista, que empedran las calles de nuestro casco Patrimonio de la Humanidad. Un aferrarse al orgullo histórico. El caso es que con el paso del tiempo las necesidades de la vida moderna ha urgido en todo el mundo a abrir nuevas vías en el subsuelo de las ciudades que permitan conducir ya no sólo los detritus urbanos, sino también la luz, el agua potable, el teléfono, el gas o la fibra óptica. Y por supuesto a la apertura de los boquetes necesarios para acceder a ellos. Pero el caso de Córdoba es claramente especial, porque el número de dichas aperturas es portentosamente incalculable y manifiestamente superior al necesario, como puede cualquiera comprobar mirando simplemente al suelo y descubriendo las sospechosas agrupaciones de tapas de hierro en los cruces o en diseminación aleatoria por las calles. Más, por insistir en la tradición secular, que en ningún otro sitio.

La palma se la llevan esas entrañables redonditas de EMACSA (Empresa Municipal de Aguas Potables) de natural gregario como las ovejitas a las que encontramos invariablemente formando graciosos rebaños, manadas o tropillas más o menos nutridos en los cruces de nuestras callejuelas.

No seré yo a quien le parezca mal, pero sí seré a quien le parezca sorprendente. Toda vez que no distan una de otra más de medio metro y en ocasiones incluso se unen en amoroso roce. Para mí es un misterio el que lo que con un solo agujero y una sola tapa podría ser operativo tenga que solventarse dejando los antes empedrados y ahora plasticuchimanguichurriados adoquinados pisos de nuestras callejuelas hechas un gruyere.

Pero hay lugares en los que la profusión de tapas de jierro es francamente infrachutable. O sea demencial. Como ejemplo os muestro documento gráfico de una esquina para la que yo propongo al Excelentísimo Ayuntamiento de esta ciudad que tanto lo necesita que, en lugar de gastarse un congo en traer a los pelotistas finos de la felpa en una dudosa operación promocional de la marca Córdoba, la presente a los Premios Guiness de los Records como la mayor concentración de tapas de alcantarilla en el menor espacio solar del Hemisferio Norte. Son nada más y nada menos que 19 en unos 4 metros cuadrados. Insuperable, pues. Seguro que lo conseguimos y que, hay gente pa tó, vienen curiosos desde todos los confines de la tierra a fotografiar el lugar exacto donde se da semejante portento. Que por cierto, dejo a vuestra mente viciosamente concursante la localización exacta del mismo. Si en una semana no lo habéis localizado desaparecerá automáticamente esta entrada y no quedará restos de la misma para la posteridad.

Me acabo de acordar de una ya remota (para los cánones de la red) entrada de mi colega bloguero Miroslav Panciutti, arquitecto y urbanista, en la que echaba pestes de una intervención en la peatonalización de la calle San Agustín de La Laguna (Tenerife). Aunque en conjunto no maltrataba demasiado la intervención en sí, sí que se encendía al mostrar cómo las diferentes tapaeras de jierro de registro sumaban en un pequeño trozo la friolera de 113, una cada 5 m2 de superficie. Sin duda una temible competidora a la hora de conseguir el Guiness, pero realmente nada que temer. Por concentración ganamos en el pequeño cruce de callejuelas cordobés por goleada.

viernes, 26 de agosto de 2011

Desvaríos berlineses (II)

Motocicleta de la RDA en perfecto estado de uso

Me gusta mucho el barrio en el que elegimos el apartamento. Ya dije que estaba en una calle que desemboca en Invalidenstrasse por el norte y en Torstrasse por el sur. Torstrasse me llamó la atención desde antes de pisarla simplemente viéndola en el plano y mi olfato de catador de planos históricos me avisó de que tenía pinta de línea de antigua muralla. Efectivamente, puesto en guardia averigüé que Tor significa puerta en alemán y que a ella se abrían las puertas de una muralla ya desaparecida pero a la que delata la nítida cicatriz que se aprecia en el plano. Una muralla aduanera del siglo XVIII que separaba el arrabal de Spandau del de Prenzlauer Berg dominado en aquella época fundamentalmente por las fábricas de cerveza. La muralla se construyó sólo para controlar el tráfico del preciado líquido. Es una pena que en Berlín estén obsesionados sólo con un muro, con El Muro y las murallas antiguas estén completamente olvidadas.

Las autoridades culturales de una ciudad histórica que no hayan sido capaces de crear un Museo de la Ciudad en la que se exponga simplemente la evolución urbana de la misma me merecen una consideración bastante pobre de su honradez intelectual. Museos en los que no hace falta que se expongan piezas arqueológicas o documentos históricos originales. Solo con planos, facsímiles maquetas y buenas explicaciones didácticas se consigue enseñar más de la historia y la evolución de la ciudad a sus visitantes y locales que cualquier otro museo más específico, arqueológico o de bellas artes. Londres tiene uno que, aunque mejorable, no está del todo mal. De otras ciudades europeas de las pocas que conozco como Roma, París, Atenas, Nápoles, Praga, Lisboa (1), Zaragoza, Barcelona nada de nada. Madrid cuenta con uno aceptable, Valencia solapa el concepto con el de Museo de Bellas Artes. Recuerdo con cariño el de Melaka, una ciudad histórica de Malasia, que fue portuguesa y holandesa y que con cuatro ringits han montado un magnífico museo interpretativo de la historia de la ciudad. Muy pocas ciudades cuentan con uno, con lo que mi consideración de la capacidad intelectual de la mayoría de los gestores culturales urbanísticos del mundo se acerca al que tengo por las bolillas negras que dejan la cabras tras de sí. En especial por los de Córdoba. Berlín no es tampoco una excepción. Existe un reciente y chapucero intento de consideración de Stadtmuseum (Museo de la Ciudad) de una serie de espacios heterogéneos sin conexión alguna: la iglesia de San Nikolás, el Berliner Museum, el Museo Judío, el Ephraim Palais y el Märkisches. Éste último es lo más parecido a un auténtico Museo de la Ciudad, pero desde luego la explicación de su evolución urbanística desde las dos aldeas eslavas del año 1000 separadas por el río y la explosión post-caída del Muro brillan por su ausencia.

Menos mal que luego las calles está llena de guiños históricos, literarios y terribles, como los entrañables, pero espeluznantes, recordatorios de latón colocados en el suelo de tantos lugares con los nombres de los judíos arrebatados de sus casas y conducidos a una muerte en serie, industrial. Encontramos varios en el camino hacia la Isla de los Museos, concretamente en la Gr. Hamburger Strasse al lado de la trasera de la Sophien Kirche. Ese minucioso marcaje de los lugares donde ocurrieron los crímenes, señales exactas donde personas fueron arrebatadas por la inconmensurable vesania de los regímenes totalitarios fascistas pone en evidencia constantemente la defección de las autoridades españolas, concretamente de las autollamadas socialistas, que no sólo no han movido un dedo voluntariamente para devolver la memoria a las víctimas del fascismo sino que se han aliado sistemáticamente con los nietos de los genocidas que apretaban masivamente el gatillo en las cunetas y las tapias de los cementerios para seguir ocultando los crímenes y abandonar a las víctimas y sus memorias en sus terribles hoyos. Lo que ocurrió hace unos días en un pueblo donde los impunes nietos de los impunes fascistas genocidas alcanzaron el poder no es una excepción, sino la regla.

Los judíos y el genocidio al que fueron condenados por las autoridades nazis con el mayor o menos grado de complicidad de la inmensa mayoría del pueblo alemán están hiperrepresentados en la ciudad: Tienen varios museos y recordatorios más o menos sobrecogedores. Algunos francamente impactantes como el edificio esquinado diseñado por Liebeskind con inquietantes estructuras como la del extraño patio con el suelo cubierto de círculos-caras de hierro y una especialmente terrible, una sucesión de pasillos en un patio en la que el visitante se siente inexplicablemente mareado, desorientado, una inquietante manera de representar físicamente el exilio.

Museo Judío de Berlín

La última, la desorbitada estructura del Memorial del Holocausto de Einseman, separado de la Puerta de Bandemburgo por la embajada americana, que ya podría tomar nota y expiar su genocidio en Japón con algo parecido.

Memorial del Holocausto

No seré yo, que quedé transido de dolor en el Yad Vashem de Jerusalén, a quien le parezcan excesivas tales monumentos, tales apelaciones a la memoria. Yo prefiero considerar a las víctimas en su individualidad, a pesar de que lo fueron por pertenecer a un colectivo, del mismo modo que ese colectivo es monopolizado por otro colectivo que se arroga su representación, el estado de Israel, vampiriza su dolor y lo explota y lo maneja en su espurio beneficio actual. Pero desde la creación del estado de Israel buena parte del caudal de solidaridad que colectivamente han merecido y recibido los judíos como colectivo lo han arrojado por la borda de la ética histórica empleándose en usar con otro colectivo de víctimas los mismos métodos que históricamente otros colectivos usaron con ellos. Exactamente los mismos. Estos días he acabado de leer el imprescindible Las tribus de Israel de Ana Carbajosa, un análisis de la sociedad actual israelí que pone los pelos de punta. Un texto que los más normales de los israelíes no podrán refutar por su mesura y objetividad. Pero lo que retrata es una sociedad profundamente racista (entre ellos mismos en atención a los distintos orígenes), que practica un sistema de apartheid mucho más cruel que el sudafricano, sistemática justificadora de crímenes contra la humanidad y alentadora del cuatrerismo y el robo de tierras a sus vecinos mediante la fuerza simple o compuesta (acompañada de humillación y asesinato). Y lo que es más inquietante, con la mayor colección de binladens, rabinos y laicos fanático - paranoicos dotados de mentes criminales y genocidas del mundo. La propia bandera ya lo dice todo: dos franjas azules incluyen la estrella sionista: el Jordán y el Mediterráneo. Es un alivio para el resto de los pueblos que por ahora sólo lo apliquen contra los palestinos.

Muy cerca del hiperturistizado Check Point Charlie, y sobre las ruinas de los que fueron los edificios centrales de las SS los alemanes actuales han construido (2007) un Centro de Documentación bajo el nombre de Topografía del Terror. Fuera del edificio y directamente sobre las ruinas de lo que fueron cocinas se desarrolla una exposición que cuenta la historia de la brutal represión nazi y dentro del edificio el relato continúa con varios cientos de documentos y fotografías. En ambos lugares la presencia de las otras víctimas (homosexuales, gitanos y sobre todo resistentes políticos) ocupa un lugar por fin en la memoria del horror que normalmente se les ningunea, apabulladas por la inmensidad del Holocausto Judío. Es un lugar especialmente aterrador, por la capacidad de evocación que emana. Algo que se echa de menos en España respecto al genocidio franquista, ahora que por fin los sociapollas y los putos curas parecen haber llegado a un acuerdo para convertir el Valle de los Caídos, el lugar destinado para ello (aunque somos muchos los que apoyaríamos su voladura) en lo mismo que ha venido siendo desde su construcción: una afrenta permanente a las víctimas de nuestro nazismo, el nacionalcatolicismo, el fascismo de raíz nacionalista católica, sobre todo a las que permanecen en las fosas de la vergüenza.

Algunos de los momentos más intensos de nuestra estancia en Berlín han ocurrido en los restaurantes. Sólo un día, y por probar, comimos alemán como conté en la anterior entrega. El resto decidimos no perder el tiempo y dedicarnos a las cocinas que más nos gustan: las orientales, que además son las más baratas, increíblemente baratas y ricas. Berlín está plagado de restaurantes vietnamitas en los que se pueden degustar las principales especialidades del país de los Viets. Verduras fresquísimas sobre todo, aromatizadas con el casi inencontrable en España y sin el casi en Córdoba, lemon grass, en forma de salteados, sopas (fo) y curries, cocinadas con el muy especial curry vietnamita, muy diferente al indio, más acanelado. A menos de 5€ el contundente plato.

Nada más cruzar la calle saliendo del apartamento un magnífico indio, el Asman, ofrecía diariamente menús a entre 4’50 y 6€. Un curry con arroz y ensalada para hartarse. Y la jarra de medio litro de cerveza a 3€.

Para cenar usamos del prêt a porter turco, el donner. Casi en cada esquina uno. Nosotros lo pillábamos en Rosenthaler Platz, magnífico, con un pan crujiente y gran variedad de ensaladas y salsas para añadir. Igual que en España ya en pocos sitios hacen el rollo los propios restauradores, y el embutido ha sustituido al rollo artesano. Pero en algunos lugares existía. Uno de nuestros locales favoritos estaba justo al lado de Tacheles, en la esquina que da al patio interior, ahora ya totalmente turistizado de la Meca del alternativismo berlinés. Se trata de un local portátil, sumamente cutre, llevado por un impenetrable oriental-oriental (no sé si tailandés, malayo, coreano...) que lo mismo te sirve su donner artesano que te hace un wok en un minuto. Y las cervezas, la botella de medio litrazo, heladas, a 1’50€. ¿Quién puede resistirse a pasar horas allí?

Por cierto que en España la estafa restauradora es cada vez más patente. Ya digo que por el precio de una media racioncilla de mierda de japuta en cualquier tabernucha cordobesa, en Berlin te pones ciego de comer en un oriental. Y en cuanto a los donner, en TODOS los que vimos en Berlín el bocata sale a 2’80€. En todos los españoles 4€. Algo huele mal en la restauración en este país.

También aprovechamos para comprar comida. De hecho es lo único que compramos, aparte de alguna postal para enviar. Buscamos en internet y descubrimos un supermarket oriental, VINH LOI donde hicimos acopio de curry vietnamita, curry tailandés (amarillo,verde y rojo), curry japonés y otros productos inencontrables en Córdoba.


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(1): Me avisan en un comentario de que Lisboa sí que tiene un Museu da Cidade, en cuya página web compruebo que tiene además muy buena pinta y que responde exactamente a lo que yo vengo reclamando para Córdoba hace muchos años. En mi próxima visita a la Ciudad Blanca, que ya va tocando, le dedicaré, como expiación un largo reportaje.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Detenteporras, la milagrosa mochila de la JMJ

Me imagino que los más jóvenes no sabrán qué es un detentebala. Bueno, yo tampoco es que los haya conocido de primera mano, que no soy exactamente jurásico, aunque sí voy camino de la provectud, pero de siempre oí hablar de ellos a mis mayores. Pues, queridos chicos, un detentebala era una especie de escapulario (¿coño, tampoco sabéis qué es un escapulario?... pues nada a buscarlo en el wiki-wiki ese) especialmente indicado para portar en la guerra. Un trozo de tela de variado tamaño bordado con un corazón de Jesús de esos ardientes y espinados y bendecido por algún gurú católico. Herencia del meapilismo criminal y antiilustrado de los carlistas, que lo inventaron para su uso en sus guerras del siglo XIX, lo llevaban los soldados fascistas más tragacirios (sobre todo requetés, pero también lejonarios) sobre sus velludos pectorales como talismán antibalas republicanas. Lo ponía en el propio escapulario: DETENTE BALA, EL CORAZÓN DE JESÚS TE LO MANDA, ordenando a la bala disparada por un demonio antipatriota sin dios que se abstuviera de penetrar la carne de nacionalista católico ferviente bajo su divina y sobrenatural protección.

No se tiene constancia de que ese dispositivo detuviera nunca ninguna bala, aunque a los católicos, de natural obtusos e irremisiblemente crédulos, tal vez les cueste admitirlo. Lo que sí que nadie puede negar, católicos y no católicos, escépticos y ateos, budistas o registradores de la propiedad, porque San Youtube no miente, es que el Vaticano ha conseguido en las últimas semanas perfeccionar la eficacia del mecanismo del dispositivo talismán de protección divina de manera asombrosa. Así, los ensayos experimentales de un protector personal de carácter sobrenatural contra ataques externos llevados a cabo en las últimas Jornadas de la Juventud del Papa han resultado un rotundo éxito. Una simple mochila roja con el logo de la Gran Papada, sus siglas y una cruz, bendecida por Monse Rouco, ha funcionado con exactitud milimétricamente como repelente de porrazos policiales para miles de jóvenes que se movían por el entorno de la Puerta del Sol durante las Sacrosantas Jornadas. Se ha podido comprobar (San Youtube testifica) cómo las porras de los antidisturbios se detenían en el aire repentinamente antes de caer sobre los lomos de los chicos portadores que coreaban sus consignas papistas, en tanto caían en diluvio de hostias sobre los de los que no los portaban, la otra juventud, la insana y descreída, que coreaban a su vez las suyas, claramente laicistas.


Los expertos del Vaticano están estudiando en este momento otras cualidades milagrosas de las mochilas, aparte de las indubitables como detenteporra, descubiertas casualmente en el ensayo. Efectivamente se ha podido comprobar que la portación de la mochila bendecida creaba automáticamente una comprensión inexplicable en situaciones normales por parte de la policía local madrileña con los jóvenes católicos que montaban botellón en la vía pública, se emborrachaba como perras, se bañaban y meaban (no siempre en ese orden) en las fuentes públicas y arrojaban toneladas de basuras en la vía pública. La prueba aportada por los estudiosos de que fue precisamente la influencia sobrenatural de la mochila la causante del extraño fenómeno es que dos plazas más allá otros jóvenes sin mochila que pretendían montar una asamblea reinvindicativa de Democracia Real YA fueron contundentemente desalojados y tundeados sin miramiento por las porras de la policía. Sin miramiento quiere decir exactamente eso, que no miraban si llevaban mochila o no, sino que se engolfaban en repartir estopa directamente. Si hubiera habido mochila, incluso ocultas, los polis hubieran sentido una repentina sensación de beatitud y hubieran mirado arrobados a los reunidos, como ocurrió con los mochilados chicos de la plaza vecina, ha afirmado Monse Flacciducci, Vicario General para las Causas Milagrosas Escapularias del Vaticano.

Es por ello que estos poderosos escapularios detenteporras mochileros han comenzado a adquirir precios astronómicos en el mercado negro dada la cantidad de manifestantes reivindicativos, altermundistas, ecopacifistas, sindicalistas, etc. de todo el mundo que han querido hacerse con una. En concreto en Chile, donde la policía de Piñera se está empleando criminalmente contra la juventud estudiantil ya se han vendido por precios desorbitados la mayoría de las llevadas de vuelta por los Chicos del Papa. En unos días pues, cuando sean puestas a prueba ante la gorilada policial del Pinochetista de la Sonrisa Disecada, podremos advertir si el poder sobrenatural es o no independiente del fin de la manifestación en la que se use.