Olé qué grasia tiene er cardená

Pa mearse de la risa...
(del laberinto al treinta)

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12:29 a. m.
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Yo, que no he vivido en muchos sitios, viví durante algún tiempo en el 221 de Baker Street. Tal vez fueran un par de años, tal vez más. ¡Hace tanto tiempo! Durante ese tiempo, yo calculo que debió ser por los años 67 y 68, es decir cuando yo contaba 12 ó 13 años, me instalé cómodamente en un sillón invisible del rincón más discreto de la sala de estar aquel pisito londinense. Desde él asistí a las más fascinantes aventuras de Sherlock Holmes, el detective más famoso de todos los tiempos. No sé si he llegado posteriormente a disfrutar tanto con la lectura como por aquel entonces. Sólo sé que si la felicidad intelectual puede reducirse a una escala métrica yo alcancé el extremo de la cinta limpiamente.
Mi padre no fue un hombre excesivamente culto, pero sintió siempre un respeto reverencial por los libros. Y en mi casa siempre hubo bastantes. Sin demasiado criterio, pero muchos. La colección de novelas de la Editorial Molino, estuvo perfectamente encajonada (entonces no se llevaban aún los muebles-librería de salón) durante toda mi primera infancia en una estantería de un cobertizo habilitado en el patio hasta que fue convertida en pulpa original por una tormenta de agua antes de que yo tuviera edad de leer por mí mismo las Aventuras de Tarzán que mi padre me leía.
Mi afición a los libros puede que se nutriera de la devoción con que mi padre coleccionó pacientemente semana a semana los 100 ejemplares de la biblioteca Salvat RTV, de estrafalario diseño y horripilante encuadernación, pero de la que bebimos la mejor literatura los más pobres de mi generación.
Pero de entre todos los libros que hubo en mi casa sin duda con los que más disfruté entonces, y desde luego, nunca más, fue con los pequeños cuatro tomos de las novelas completas de Sherlock Holmes en una edición de 1907 (no sé si es la primera en castellano) encuadernadas artesanal y toscamente con verdaderas maromas marineras y enlucidas las tapas con ese hule fino de encuadernación aficionada de tan entrañables recuerdos. El papel basto y acanalado, con restos de materias vegetales, perfectamente oxidado, la tipografía irregular, el penetrante y permanente olor a... orín de gato ¿hay algún símil oloroso que describa el olor a papel antiguo mejor que ese?
Yo me recuerdo absolutamente embebido, metido en aquel cuarto donde el detective y su ayudante cronista Watson resolvían los casos más intrincados entre el humo de las pipas, el olor de la cocaína inyectada, el suave zumbido de las lámparas de gas y el sabor áspero del té que les servía su patrona, la discreta señora Hudson. Y por supuesto los acompañaba en sus correrías en busca de pistas por los condados vecinos, me divertía con los disparatados disfraces del detective, los seguía a duras penas por la niebla de Londres en los coches de alquiler camino de la estación Victoria. Sobrecogido, asistí al descubrimiento del cadáver de Pedro el Negro clavado en su enormidad en el suelo de madera por un enorme arpón ballenero como una monstruosa mariposa de camiseta rayada. Tengo grabada indeleblemente en mi memoria la persecución por los muelles de Londres, acompañando al mejor perro sabueso de la ciudad, finalmente confundido por el penetrante olor del betún portuario, en la aventura de La marca de los cuatro, donde el bueno de Watson cae en la redes del matrimonio. El dramático bucle que une la historia de la secta de los mormones del remoto estado de Utah con un crimen cometido en una casa abandonada del centro de Londres aún me obsesiona en noches febriles. Nunca podré ver un gran
danés sin acordarme del fantasmagórico dogo de los Baskerville... Yo aprendí qué era una mangosta en la aventura fascinante de El mendigo de la cicatriz. Tenía 12 años. Si no hubiera sido por el diablillo que me atormentaba entre las piernas, exigiéndome otras atenciones, me hubiera quedado para siempre en aquel cuarto. En aquel cuarto de Baker Street donde germinan todos los sueños felices que proporciona la literatura.
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2:42 a. m.
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unas cuidadas copias), la mayoría de las veces distinto al actual, y siempre, siempre, mucho más hermoso. La manía de cambiar los antiguos y sonoros nombres de las calles por los de oscuros personajes de más que dudosos, y afortunadamente más que olvidados, méritos, es una de las poquísimas aportaciones negativas de la Ilustración a la Humanidad. Pero esa es otra historia. El caso, como iba diciendo es que me gustan los antiguos rótulos de las calles y los disfruto cada día cuando paso o paseo por ellas. Que me alegra de que los turistas los gocen también, como es fácil comprobar observándolos. En definitiva que me hacen sentirme bien, arropado constantemente por el recuerdo de su pasado y por la belleza de sus caracteres.
El caso es que yo trato de imaginarlo como una persona normal, con su hipoteca, su señora, sus niños, su carné de identidad, su perrito lanudo del que recoge higiénicamente las cacas del acerado público, aficionado al salmorejo o a los caracoles con comino, lector tal vez de El Código da Vinci o seguidor de algún apijotado tenista catalán, veraneante en Fuengirola o en remota casita de campo rodeada de pinos... Pero sólo consigo verlo como el capullo que ha colocado la jodida señal de tráfico delante de mi rótulo favorito. El tipo que, producto directo del berrinche subsiguiente, me ha matado al menos 45.000 valiosos hepatocitos, ahogándolos en mi propia bilis. El pelado robagallinas cultural al que deberían degradar a limpiador de alcantarillas sin derecho a bocata de media mañana hasta el fin de sus días, el...., el..... (¡la pastilla, la pastilla....! ¡ aaah, gracias!)
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10:56 a. m.
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CATEGORÍAS: BERRINCHES, CÓRDOBA, LETRAS
El discurso civilizado, sin distinción de raza ni de confesión, analiza y circunscribe verdades científicas, verdades históricas y estados de hecho que no se basan en la fe sino en el conocimiento. Podemos considerarlas profanas o de menor dignidad, pero ello no impide que no se confundan con las verdades de la religión, ya seamos chiitas, sunitas, cristianos, judíos, budistas o agnósticos. Nuestro planeta no es víctima de un choque de civilizaciones o de culturas, es el lugar elevado de una batalla decisiva entre dos métodos de pensamiento. Están aquellos que declaran que no hay hechos sino solamente interpretaciones que son cuando menos actos de fe. Éstos caen o bien en el fanatismo ("yo soy la verdad") o bien en el nihilismo ("nada es verdadero ni falso"). Del otro lado, están aquellos para los que el debate libre con la finalidad de separar lo verdadero de lo falso tiene sentido, de modo que lo político, como lo científico o el simple juicio pueden resolverse a partir de datos profanos que son independientes de las opiniones arbitrarias y preestablecidas."
André Glucksmann. El País 08/03/06
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9:22 a. m.
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PRIMERA NOMINADA
UN VÁTER PORTATIL DE 3.500 EUROS PARA MADONNA: En plena vorágine de su nuevo disco, Confessions on a dance floor, Madonna ha hecho gala de su carácter de diva. Durante su actuación en el programa Wetten, dass...? de la televisión alemana, el icono pop se negó a utilizar los servicios del estudio, al que también estaban invitados Green Day y Shakira. Para contentarla, la productora tuvo que alquilar un váter de 18 metros cuadrados, con dos lavabos y dos duchas, que hubo de ser transportado con grúa hasta el estudio. El precio de la operación: 3000 euros del ala. Hay más... ¿Qué tienen en común la Ciccone y el Papa? Justo. El Sumo Pontífice utilizó este mismo modelo de cuarto de baño durante su visita a Colonia. Cómo lo llamarán. ¿Pipimovil? EP3. Autor desconocido. Fecha olvidada.
EL DECÁLOGO DE MODA DE VICTORIA BECKAM. Victoria Beckam ha desvelado la fórmula mágica que le permite estar siempre a la moda.... El decálogo de la pija delas hace tiempo obsoletas Spice Girls se mueve entre lo absurdo a lo grotesco y lo obvio. Para empezar, dice en una entrevista, no conviene abrir el armario y escoger al azar unas cuantas prendas para llevar a los hijos al colegio. Más efectivo, según sugiere en la revista Glamour, es “visualizar” de antemano la gama de colores y vestuario que dejarán boquiabiertas al resto de las madres. En emergencias, Victoria echa mano de modelitos de la diseñadora Stella MacCartney, una “bendición”, dice,para esos días en los que una se siente “hinchada”. Otro de los mandamientos, “ir de compras por todo el mundo”, no está al alcance de demasiados bolsillos y alguna jovencita puede verse en un brete de seguir otro de sus consejos: dar tijeretazos a las camisetas y vaqueros nuevos para impregnarles un toque más personal y moderno. Para triunfar en los accesorios, el truco de la cantante consiste en comprar varios pares de gafas de sol y zapatos. En cuanto al estilo global, propone zambullirse en los años cincuenta para lucir una imagen femenina clásica, tipo Audrey Hepburn, con modelos actualizados de Alexander McQueen o Roland Mouret. Y ante todo nadie debe caer en la tentación de enseñar más de lo necesario. Así lo explica en la edición británica de Glamour: “Cuando desvelas mucho escote, deberías esconder las piernas. Es mucho más sexy dejar algo para la imaginación”. Lourdes Gómez. El País 8 de marzo de 2006.
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7:38 p. m.
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Cuando un estadista de primer orden (que no sea Bush, of course) cómplice de crímenes de guerra (bueno, presunto, mientras no se le juzgue y sea condenado por un improbable tribunal internacional) trata de disculpar sus acciones cuando se siente acorralado con argumentos políticos, militares o económicos, dribla entre la infamia, el cinismo y la hipocresía. Sí, como ha hecho Mister Blair, trata de influir torticeramente (en clave teológica) en la composición de ese tribunal que ha de juzgar su decisión de invadir Irak junto con EE UU exigiendo su presidencia a Dios y a la Historia sólo dribla entre varias variantes de la imbecilidad.
¡Qué hartura de creyentes, JODER!
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1:41 a. m.
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6:46 a. m.
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Realmente los musulmanes se están revelando como unos plastas. ¿Todos? Bueno, probablemente algunos (lo sé, los conozco) estén horrorizados por la actitud de sus correligionarios, pero como no pueden abrir la boca por el riesgo de que los apedreen, los encarcelen o los exilien, como que no cuentan. Yo me considero un mediano conocedor del mundo islámico. He visitado con placer casi todos los países “visitables” en los que la mayoría de la población profesa esa curiosa religión, he estudiado su historia y las raíces de su materia cultural, he aprendido los rudimentos de su lengua y hasta me puedo defender en ella circunstancialmente. Tengo amigos árabes más o menos creyentes. Por otra parte no creo pertenecer a esa estirpe de arabistas que han acabado (¿o lo fueron ya de chiquititos?) como resueltos odiadores de todo lo que suene a islámico, caso del norteamericano Bernard Lewis (asesor de Bush) o nuestro esforzado arabista cruzado Serafín Fanjul, punta de lanza experta en asuntos musulmanes del incendiario Savonarola radiofónico contemporáneo Federico Jiménez Losantos.
Pero considero que el lamentable espectáculo en el que se han embarcado las masas musulmanas ya no admite ninguna disculpa. Bush y sus aliados guerreros puede que tengan mucha responsabilidad de haber engasolinado el ambiente a la espera de una cerilla (protegiendo a Israel, ese estado ladrón y asesino, e invadiendo y destrozando sin miramientos uno de sus países) pero esas miles de miles de manifestaciones que convocan a cientos de miles y cientos de miles de musulmanes (pocas musulmanas se ven ¿no?) en decenas de países protestando por una solemne gilipollez como son unas caricaturas publicadas en un oscuro periódico de un minúsculo país que el 99,9 % de ellos no sabe situar en un mapa denota una capacidad de estupidez que sobrepasa la horma natural de la humanidad. Sí, ya sé que las masas cuando se desbocan no responden a lógicas ningunas. Pero desde luego sí sé también que las masas no se desbocan solas. Incluso cuando las mueve el hambre o la más lacerante injusticia necesitan el motor de unos líderes que las azucen. Y si en esos casos esos líderes cumplen una misión benefactora y pueden ser considerados héroes liberadores, en este caso, esos líderes no son más que una pandilla de hijos de mala madre. El líder-imán barbudo de la comunidad musulmana danesa el primero. Los castrados mentales barbados de los países musulmanes que se han levantado en gritos y peticiones de ensangrentamiento, los segundos.
Y los líderes políticos occidentales los terceros. Una cosa es escuchar a los desquiciados imanes ofendidos por las viñetas y otra no saber responderles con la adecuada contundencia, espetarles lo que les espetó el periodista jordano y que desde luego no pudo cundir entre sus colegas porque fue fulminantemente defenestrado y encarcelado como ejemplo para disidentes: que atenta mucho más contra el honor del Islam las imágenes exhibidas por ellos mismos de piadosos musulmanes degollando a personas inocentes, o el indecente contraste de los obscenos saudíes o bruneíes despilfarrando el dinero que Allah les proporciona, mientras no parecen enterarse de que el resto del mundo musulmán se cuece en su propia miseria material. O el genocidio que perpetran desde hace años sus correligionarios sudaneses contra las minorías no musulmanas del sur del país. O la crueldad de las mutilaciones femeninas o el encarcelamiento bajo burkas y chadores de sus mujeres. Miseria religiosa. Si todas las religiones son intrínsecamente peligrosas y malvadas, el Islam parece empeñarse en ganarse el premio a la constancia. Lo más desasosegante es la unanimidad. Esa unanimidad que existe en todo el orbe musulmán. No se explica sólo por el cemento que significa el olor del establo de la religión. Los perros guardianes de los rebaños tienen dientes afilados. La disidencia se castiga duro, con la prisión, con la tortura, con la muerte. La mera profesión de descreimiento. Y ya va siendo hora de que se les diga.
Y va siendo hora de que los líderes de los países occidentales, en lugar de consentir la perpetuación de los guetos y de no luchar con todas sus fuerzas por la integración de los inmigrantes en sus propios países, en lugar de consentir irracionalmente los crímenes israelíes o invadir a sangre y fuego, colaborar o simplemente mirar para otro lado, con la falsa excusa de llevarles la democracia, al país musulmán que consideren merecedor, se pongan de una vez a la tarea de proteger y exigir protección para los disidentes musulmanes de esos países, a financiar y a dotar de medios a aquellos que estén dispuestos a hablar a sus vecinos de respeto al no creyente, a liberarse de las patrañas que les inculcan esos castrados morales que son los imanes y ayatolas, a enseñarles que para adoquinar el camino del progreso moral y material los pueblos han de cubrir primero con el cemento de la racionalidad los pantanosos barrancos de las mitologías y las supersticiones. A mostrarles que el sano individualismo humanista que proclama la libertad de cada persona frente al destino es mucho más higiénico provechoso, y hermoso que esa pertinacia pegajosa, miasmática y estéril en revolcarse perezosamente en la umma, en la comunidad de los creyentes. A escuchar a Gilles Kepel y a otros como él que llevan años avisando del peligro de dejar a los curas de cualquier religión que rijan las conciencias de las gentes.
Aquí ya nos libramos con mucho sudor y lágrimas de los chantajes morales de nuestros asilvestrados curas. No debemos consentir que nos avasallen estos nuevos. Sin complejos.
a las
1:40 p. m.
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En su vertiginoso descenso a los sótanos de la desvergüenza el novelista Mario Vargas Llosa parece haber llegado ya al último subsuelo. Sus dos últimas hazañas de escribidor denunciante de cualquier forma de izquierdismo han superado todo lo que la razonabilidad más elemental tiene de límite. La parodia descarnada y cruel que hizo en su artículo Raza, botas y nacionalismo, EL PAÍS 15 de enero del presidente electo de Bolivia, presentando a la izquierda europea como una pandilla de bobos babeando ante la chompa de Morales, le ha conducido directamente al campo de la ignominia y de la desvergüenza y me lleva a mí a caer en el estupor contemplando tanta fuerza genésica literaria desperdiciada en mear bilis sin tino sobre todo lo que el ilustre escritor desprecia, que no es sino cualquier tendencia a la liberación de las gentes y los pueblos de las injusticias distributivas que conlleva el liberalismo salvaje que tratan de imponer las grandes corporaciones que dominan la política y la economía mundiales.
Miente Vargas Llosa cuando tacha de racista a Evo Morales y miente cuando considera superado el racismo institucional de los gobiernos iberoamericanos. No es que se equivoque, es que miente. Él lo sabe y yo lo sé porque yo aprendí a ver la verdad a través de él mismo. Cuando visité Sudamérica hace unos años y más concretamente su Perú llevé, aparte de otros muchos, sus ojos. Lo mismo que exploré los rincones de Piura con La Casa Verde en la mano, visite Lima con El pez en el agua (1993), sus memorias. En ellas describía la graduación del tinte de la piel que podía constatarse en el viaje entre la Lima colonial, ya definitivamente chola, y el barrio de Miraflores, donde vive la minoría blanca, muy blanca, que domina el país. Apenas 15 kilómetros. Fue él el que me hizo comprender que en los países sudamericanos se practica un racismo efectivo y brutal, casi nunca denunciado, del mismo calibre que el que se practicaba en Sudáfrica, pero que al ser más histórico parece más natural al no avisado.
Hace tiempo que Vargas Llosa se congració con su casta, la casta blanca y dominadora de Miraflores, después de su viaje de placer juvenil a la causa de los pobres. Es una cuestión epidérmica, de pura piel, piel blanca, europea, de la que él nunca quiso desprenderse del todo, ni siquiera simbólicamente. No quiero pensar que saque beneficios materiales de esta vuelta al seno del feroz conservadurismo castizo, aunque acusaciones no faltan. Yo lo prefiero racista que corrupto.
Ayer mismo (El derecho a la irreverencia, El País, 12 de febrero de 2006) arremetía de nuevo contra los militantes de izquierda de todo el mundo al final de un largo artículo sobre las viñetas sobre Mahoma. Sin venir a cuento. De manera que parece que todo el 90 % del escrito referido al tema del titular no fuera más que una excusa para despacharse en el último 10 % contra la izquierda y sus militantes, de una manera biliosa y cerril. Que siga justificando a estas alturas la guerra de Irak y nos eche en cara a los que la consideramos una guerra ilegal y contraria a cualquier derecho nuestra connivencia con el terrorismo islámico sólo habla de su mala leche, de su mala entraña, de su malhomía refinada y cruel.Las respuestas de otros intelectuales no se han hecho esperar. En tres artículos publicados en El País, el profesor Vidal Beneyto lo pone en su sitio, aunque con guante de seda (demasiado para mi gusto) y utilizando argumentos racionales, muy alejados de los atrabiliarios del novelista.
Hoy mismo (Intelectuales y caricaturas, El País 13 de febrero de 2006), el embajador de España ante la UNESCO, José María Ridao, con más reciedumbre, aunque sin nombrarlo, viene a decir lo mismo que yo apuntaba antes: que Mario Vargas Llosa, además de un excelentísimo escritor, es un mal tipo. De la misma estirpe, aunque salvando las abismales (por ahora) distancias, de Federico Jiménez Losantos.
a las
12:13 a. m.
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Me escriben mis amigos navarros para que los compadezca. Me mandan saludos, besos y abrazos desde la por ellos llamada Reserva Espiritual y Católica de la Reserva Espiritual de Europa. Y un enlace a un articulo de Xavier Zabaltza en El País edición de El País Vasco titulado Contra san Francisco Javier, en el que vuelve a emitir la eterna queja de los ateos para que los católicos dejen de jodernos públicamente con sus supersticiones, o sea que no conviertan en oficiales las fiestas que sólo lo son particulares para ellos. Parece ser que este año se celebra no sé qué aniversario (no me da la gana ni de solicitar ayuda al único santo milagroso verdadero que conozco y respeto: san Google) de san Francisco Javier el santo viajero navarro por antonomasia, elevado a los altares por su carácter fanático e intransigente propagador de la fe católica por toda Asia (consideró a Buda como el mismísimo diablo) y alejado asépticamente de cualquier cuestión social (no se conoce ni una sola actuación suya en este sentido), como pone de manifiesto el propio Zabaltza en su artículo. Por lo visto a mis amigos y a todos los demás no creyentes les espera una buena este año de palizas, fastos y yuyus católicos que han de tragarse por cojones, porque contaminará todo el ámbito público de la Comunidad. Para envidia de todos esos católicos devotos he de decirles que yo visité hace años su tumba en Goa (India) y pude contemplar el pie putrefacto que asoma por la ventanita practicada ex profeso en el féretro y que demuestra lo falaz de la afirmación oficial de que se conserva momificado. Y que, pobre de espíritu yo, sólo sentí un rencor triste hacia lo que representaba aquella tumba, la imposición de una religión truculenta y fanática a pueblos que no lo habían pedido y que ya tenían la suya propia para drogarse. Puro marketing religioso.
Bueno, que no se quejen, que por aquí por el sur, los católicos tampoco andan mancos. Ayer se celebró en Granada el 50 aniversario de la muerte del afamado gurú católico Sri Maharishi Mahesh Fry Leopoldo de Alpandeire que se saldó con la peregrinación a su tumba de más de 400.000 devotos. A ver si el santo tropical navarro tiene cojones de una hazaña como esa. Y eso que el malagueño ni siquiera ha alcanzado el título menor de beato. Y sus virtudes no desmerecen para nada de las de su esforzado crucífero jesuita. Nuestro gurú barbado dedicó su larquísima vida a fomentar el conformismo de los pobres con las injusticias, a extender la caridad perrachiquera como la solución perfecta para un justo reparto de la riqueza en el mundo y a aliviar la conciencia de los ricos con el bálsamo de la limosna, agrandándoles suficientemente el ojo de la aguja por donde alcanzar la gloria de Dios por un módico precio. En pleno franquismo. Con dos güevos. Por todo ello el supuestamente democrático ayuntamiento granadino le dedicó hace muy pocos años una portentosa estatua que se puede admirar en los jardines del Triunfo de la ciudad de la Alhambra. Para fomentar que miles de adocenados y supersticiosos devotos acudan a chupar rueda de su aura de santidad en lugar de dedicarse a otros menesteres de más sustancia ética, estética y poiética.
El mundo no tiene remedio..
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1:22 p. m.
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Jajajajajajajaja.....El amigo Psicobyte en su siempre sabrosa página PSICOFONÍAS me conduce a unos enlaces realmente deliciosos sobre el matonismo que utiliza la SGAE para defenderse de quienes mancillan su supuesto honor. El mismo Psicobyte ha patentado fraudulentamente un Método Al Capone de Resolución de Conflictos. No sabe que la propia SGAE puede demandarle por eso, ya que la teoría del método realmente lo ha copiado directamente de la práctica de ellos.A la prohibición de dibujar la cara de ciertos profetas (que no nombro porque la cosa puede empeorar y ampliarse a la pronunciación del propio nombre, como ya ocurre en la judía, otra de esas simpáticas y divertidas religiones que vuelven a estar de moda) se une la de usar una serie de calificativos, en número de 99 (como los nombres de Allah, con perdón, ¡qué feliz coincidencia!) para acompañar el sacrosanto nombre de la SGAE. Dicha lista la han colocado como filtro en la entrada de los comentarios de su web para evitar el pecado a los exaltados críticos. Incluye entre los supuestos calificativos injuriosos la palabra Linux, lo que da una idea de la paranoia (¿estará este calificativo incluido?) de los rwghzqp directivos de la hlñrjq SGAE.Sí, soy un cobarde. Joder, ved si no lo que le ha ocurrido a otros valientes:
DEMANDA A FRIKIPEDIA
AMENAZADORAS AMENAZAS AMENAZANTES
LA LISTA
COMANDO BUSTAMANTE AZOTE DE LA PIRATERÍA
LA BESTIA NEGRA DE LA (piiiiiii) SGAE: DAVID BRAVO
Por esto no me pasará nada, ¿verdad señor Teddy?
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10:02 a. m.
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CATEGORÍAS: ESTULTARIO
a las
11:39 p. m.
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CATEGORÍAS: MÚSICA
Como la noticia de mi vuelta me vino muy bruscamente casi me quedo sin poder realizar una de las cosas que tenía en mente como autoresarcimiento por la situación: visitar el pueblo. El pueblo de Cabra presenta algunos atractivos que lo hacen merecedor de gastar algunas horas para saborearlos. Me he encontrado algún compañero que llevando más de 5 años en situación de exilio y desplazamiento diario se han enorgullecido de no haber visto ni siquiera el ayuntamiento. Bueno, cada cual se autoresarce como puede. Así que el último día y aprovechando que me tocaba turno de tarde me presenté en el pueblo a las 10 de la mañana dispuesto a ejercer de turista agradecido.
Lo primero fue el museo. Un coqueto museo arqueológico en el que se han recogido los tesoros del remoto pasado más importantes de los alrededores. Lo preside una magnífica reproducción en escayola de la famosísima escultura de Mithra encontrada en la comarca en los años 50 y cuyo original en mármol se encuentra depositado en el arqueológico de la capital. Aunque ya se que no os fiáis mucho (con toda la razón) de mis promesas de publicación de temas anunciados, volveré a reincidir y prometo escribir una anotación acerca de este curioso dios que dio lugar a una religión que estuvo a punto de desbancar al cristianismo en el momento en que ambos pugnaban de igual a igual por hacerse con la clientela demandante de cultos mistéricos en pleno esplendor del Imperio Romano. Al final se llevó el gato al agua el cristianismo, quizás porque tuvo mejores padrinos y sobre todo por su mayor truculencia. De haber triunfado el mithraísmo hoy el mundo sería muy distinto. No sé si sería un mundo más justo, pero desde luego sí que más divertido. La de Cabra es una de sus mejores representaciones en una impactante imagen del dios sacrificando a un toro al que una serpiente muerde el pecho y un escorpión los cojones.
Un hermoso Apolo de mármol y un niño haciendo los cuernos con su manita completan la estatuaria del museo. Monedas, cerámicas menores y la consabida colección de puntas de flecha de sílex. Pero la verdadera estrella del museo, expuesta en sala propia, es la impresionante colección de cerámica roja tartésica orientalizante, de yacimiento desconocido y cuyo perfecto estado de conservación y la belleza de sus dibujos de influencia fenicia los convierten en un verdadero tesoro.
La casa de Juan Valera engalanada por su centenario, las pocas mansiones señoriales que se van salvando de la piqueta, el fresco y coqueto patio del casino, el Instituto, los típicos barrios del Cerro y de la Villa, perfectamente enjalbegados y enmacetados y el castillo ocupado ahora por el inevitable convento de monjitas que sólo permiten la visita a sus exalumnas. Como no soy el caso, me quedé sin verlo.
Mi ya conocida fijación maniática por las esculturas urbanas me llevó a fijarme en las existentes en el pueblo y a tratar de trascender su propias cualidades estéticas. Aparte del extraño monumento-fuente instalado en la placeta del Instituto dedicado a un oscuro fraile pedagogo (eso he dicho: pedagogo), son cinco las esculturas que contabilicé, todas dedicadas a personajes históricos locales.
El que probablemente sea la más internacional de las glorias locales por más que no creo que nadie en el pueblo sea consciente de ello, el poeta hispanomusulmán Muqaddam ibn Muafa más conocido por El Ciego de Cabra, fue el creador de la moaxaja, una de las composiciones que más ha influido en la música de más países y durante más tiempo antes de la era de la electrónica. En su forma natural se han venido componiendo moaxajas desde su creación en el siglo IX hasta la actualidad en todo el mundo árabe, principalmente en Oriente Medio y en su versión refinada dio lugar y base a las nubas, la forma de suite musical de las grandes composiciones de la música clásica, o andalusí, de todo el Maghreb. Su forma primitiva, la jarcha fructificó en toda la poesía medieval a través de su influencia en la poesía provenzal y el nombre de su creador forma parte de la mitología de músicos fundadores de grandes tradiciones musicales. En la puerta del convento que ocupa el solar del antiguo castillo, bajo una escenográfica palmera le han infligido una horripilante estatua en estilo remordimiento, división naif-disneyana, en cómoda piedra artificial, de la misma familia que las erigidas a las glorias hispanomusulmanas de la capital, Averroes y Alhakam II. Nunca entenderé por qué los promotores de monumentos conmemorativos, a falta de presupuesto o buen gusto para obrar con calidad, no se contentan con sencillas estructuras poligonales que cumplan limpiamente con su misión sin mancillar la imagen de los homenajeados.
Cabra cuenta con un hermoso paseo arbolado que presume de ser el primero que se construyó en la provincia y en el que han paseado, flirteado y asoleado muchas generaciones de egabrenses. En él cohabitan otros cuatro monumentos escultóricos de diferente talante, aunque colocados en hilera y en igualdad de importancia: El dedicado al cantaor de flamenco prehistórico local Cayetano Muriel Niño de Cabra, que rivalizó en los años 20 con el mismísimo don Antonio Chacón, el de un poeta local cuyo nombre he olvidado, el busto de Juan Valera, el interesante novelista del XIX autor de Juanita la Larga y Pepita Jiménez, gloria local durante un siglo y el del político franquista, conspicuo falangista y populista ministro del régimen fascista José Solís Ruiz. Conocido durante su larga trayectoria como La Sonrisa del Régimen por su perenne mueca carcajeante con la que simulaba una falsa campechanía que en realidad escondía un talante de feroz predisposición a la represión y el acogotamiento de las clases trabajadoras, representó lo más siniestro y despreciable de aquella terrible dictadura. En Cabra no parecen ser muy conscientes de semejante circunstancia. La escultura es muy reciente (y muy buena) y aunque me han comentado que la propia vergüenza de las fuerzas progresistas del pueblo evitaron que se colocase en la plaza principal frente al Ayuntamiento no parece que pudieran o quisieran evitar su colocación donde ahora enseñorea su desafío antidemocrático. El verborrágico ministro fue un benefactor tenaz y entusiasta de su pequeña patria chica. Nunca dejó de favorecer, frente a los demás pueblos de la comarca, a
Cabra y desde luego todo el mundo está convencido de que la ubicación del Hospital Comarcal en ella y no en Lucena, su lugar natural, por capitalidad y facilidad de comunicaciones, se debió a la poderosa influencia del obsceno político, que detentó, entre otras productivas actividades, la representación legal de los intereses económicos personales del rey de Marruecos, Hassan II, en España (Dios o Allah los cría y ellos se juntan...).
Está bien que los pueblos sean agradecidos, pero como cualquier cristiano sabe el deber favores al diablo sólo significa que se está perdiendo el alma. La calle principal del pueblo también detenta su nombre. Otro desafío a la necesaria fijación higiénica de la Memoria Histórica.
Cabra, desde luego siempre ha sabido explotar la fama de sus hijos. Otro egabrense ilustre es el doctor Zurita, consorte de la hermana del rey de España, Margarita de Borbón, que, cómo no, ha dado nombre al propio Hospital, Hospital Comarcal Infanta Margarita, lo que sin duda representa todo un detalle de amor recíproco materno-filial realmente enternecedor. Por supuesto, el tal doctor cuenta también con su nombre inscrito en el nomenclátor callejero de tan avispada y prolija localidad.
La actual Ministra de Cultura, Carmen Calvo, también es hija de esta tierra, pero que se sepa sólo la ha beneficiado invirtiendo en la construcción de una casa para su uso y disfrute. Para eso, al menos, sí que ha sido sencillita.
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Carmen Calvo, la descuartizadora del Archivo de Salamanca
Salmantino humillado y ofendido — 05-02-2006 21:50:09
a ver s i nos vamos enterando por que el hospital de cabra se ubico en cabra y no en lucena. no fue por el ministro tan famoso como dices sino porque nadie queria en la postguerra la llamada cajanacional de raciones por que llevaban toda la mundicia y se la llevo cabra por eso se creo primero el inss en cabra por eso le correspondia a cabra y no a lucena antes hay que documentarse y despues escribir
crack — 31-03-2006 21:04:57
a las
12:00 a. m.
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CATEGORÍAS: CÓRDOBA, ESTATUARIA, LETRAS
me fui a San Google sección Imágenes y busqué su representación gráfica y desde luego lo que vi me heló de terror. No exageraba mi amiga y me imaginé la sinuosa carretera comarcal que me lleva finalmente a mi destino atravesada por semejante masa de materia férrica de monstruosa forma y proporciones: enormes dientes, buídos pinchos, terribles trituradoras de miembros... En fin, que menos mal que me libré de semejante visión frente al parabrisas de mi realidad. Mi amiga Mele debería darnos más datos sobre las inevitables aventuras a las que la aboca su terrible exilio en las heladas alturas de la semiártica Navarra.
a las
8:47 p. m.
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SANCION ADMINISTRATIVA
Multa de 100 euros por impedir el paso de una procesión
REDACCION (18/01/2006) La Subdelegación del Gobierno de Córdoba ha sancionado a un hombre con una multa de 100 euros por tratar de impedir el paso de una procesión en la noche del pasado Martes Santo. El suceso ocurrió en la calle Alfaros, sobre las 23.15 horas del 22 de marzo pasado, cuando J.L.T. "se negó reiteradamente" a apartarse para permitir el tránsito de la procesión, según recoge la resolución del expediente administrativo abierto por los hechos. La sanción también aprecia que el sancionado "provocaba al público presente contra los agentes actuantes, tratando de alterar el orden público". La Subdelegación del Gobierno considera esta falta como leve por "desobedecer los mandatos de la autoridad o de sus agentes, cuando ello no constituya infracción penal". También se ha valorado el apartado que establece como falta el "alterar la seguridad colectiva".
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Con ese mismo título, recogido en la edición de El País Andalucía de ayer, Felipe Benítez Reyes nos deleita con su ácida pluma.
FELIPE BENÍTEZ REYESEL PAÍS ANDALUCIA -
13-01-2006El Ayuntamiento de Ayamonte ha decidido incluir en su presupuesto una partida extra para milagros y hechos sobrenaturales. Eso se desprende al menos del desembolso de 452.000 euros que ha llevado a cabo para erigir un monumento a la patrona de la localidad, la Virgen de las Angustias. Tradicionalmente, los dioses exigen sacrificios, y con arreglo a la envergadura de tales sacrificios satisfacen o no las demandas de los mezquinos humanos. No cabe duda de que, ante un sacrificio económico de ese calibre, la patrona va a repartir dones y gracias a manos llenas sobre los vecinos del pueblo, y cabe suponer que hasta es posible que le otorgue un nuevo triunfo electoral al alcalde, que es del PSOE, imagino que en su fracción nacionalcatolicista.Uno de los mayores malentendidos teológicos consiste en atribuir a los dioses nuestras vanidades, nuestras miserias, nuestros conflictos de identidad y nuestro afán de protagonismo. Pensamos que una deidad va a ponerse contenta por el hecho de que le erijamos un monumento de mármol de 10 metros de altura. Pensamos que, desde el Cielo, la Virgen de las Angustias sonreirá conmovida, y agradecida, ante ese detalle faraónico. Lo que no pensamos es que, a lo mejor, a una celebridad angustiada le hace más falta un válium que un monumento.Tenemos una idea rara de los dioses, y mucho me temo que somos más raros que los dioses mismos. A fin de cuentas, un gran dios sólo tiene la tarea de crear el mundo, mientras que un pobre hombre está condenado no sólo a interpretar cada día ese mundo, sino también a descifrar los designios misteriosos de su dios. De ese modo, un alcalde socialista, en funciones de teólogo municipal, puede llegar a la conclusión política de que la patrona de su pueblo tiene un ansia monumental incontenible, de manera que le proyecta un monumento. Y el monumento se eleva fastuoso, y lo bendice el obispo, y hay misa concelebrada por 30 curas, y la banda de música interpreta el himno nacional y el autonómico. Misión cumplida: la Virgen comprende el mensaje y se apresura a favorecer a la localidad onubense, así sea en perjuicio de otras localidades del Tercer Mundo, donde a lo más que llegan es a pintarrajearse la cara y a adorar a deidades boquiabiertas que fomentan más el yuyu que la devoción.Lo más desconcertante de todo es que incluso los ediles del PP han criticado el gasto ocasionado por el monumento. Sin miedo al purgatorio, votaron en contra del proyecto idolátrico, y mucho me temo que esa negativa ha debido de amargarle el fasto a la patrona, porque la verdad es que puede entenderse como una traición de forma y de fondo. Gracias a Dios, los concejales del PP no han recurrido esta vez a la Constitución como tirachinas, aunque el monumento podría vulnerar el Artículo 16 si la tal Constitución se lee como si fuese un poema taoísta, al libre capricho de la interpretación, que es una costumbre muy extendida entre civiles y militares. Sea como sea, el monumento ya está ahí. Ahora bien, si de aquí a un par de meses no se produce un milagro sonado en el pueblo, el alcalde debería poner su cargo a disposición del Espíritu Santo. (Digo yo, no sé.)
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Una de las más felices metáforas de la literatura mundial pertenece a los Evangelios cristianos. Sepulcros blanqueados llama el texto a aquellos que esconden putrefacción bajo un manto hermoseado. Bajo la fachada de la deportividad, la sana competitividad y la exaltación del ejercicio, determinados espectáculos pseudodeportivos no esconden más que desnudos intereses económicos. Todos los conocemos, todos podemos poner un ejemplo. Pero hay uno de ellos que añade a esa crudeza una repugnante dosis de ignominia y vesania: el rally Lisboa-Dakar. En todos los años que lleva celebrándose el repulsivo rally las millonarias empresas automovilísticas en aras a sus intereses económicos no han sentido la más mínima humana sensación del pudor a la hora de llenar los polvorientos caminos de los países más pobres de la tierra de desorbitados pijos blancos cubiertos de marcas comerciales que promocionan, conduciéndolos, los obscenos vehículos de lujo de la temporada. Velocidad agresiva y consumo desmedido frente al hambre infinita y la enfermedad sin remedio. Colonialismo camuflado, desvergonzada exhibición de insolidaridad. Indecencia.
En cuanto a esos pijos blancos que son sus maniquíes sólo les deseo lo mismo que les deseó hace unos años Maruja Torres en su sembrada columna titulada MACHADAS (El País, 4 de Enero de 2001):...la carrera de marras siempre ha sido un exponente del ideario poscolonial motorizado, y, en lo que a mí respecta, me encantaría que un grupo de habitantes del desierto, hasta las narices de que les atufen el medio ambiente y les atruenen los oídos, se dedicara a pincharles las ruedas a los bólidos y partirles el trasero a sus conductores, o viceversa.
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Que se lo hagan al menos a Carlos Sáinz, que ya está acostumbrado a eso de los pinchazos. Lo mismo en su travesía por el desierto conoce a algún mauritano o senegalés con facilidad para el balón, al que puede convertir en inmigrante 'de primera' si se cumplen sus deseos de convertirse en el futuro prócer de la galaxia madridista. Eso sí, el resto de paisanos que sigan pereciendo de hambre y de sida, y si desean salir de allí, ya saben, a saltar vallas de la muerte y cruzar océanos sepulcrales. "Si supieran jugar al fútbol", pensará el piloto-presidente, ufano de su intrepidez por cruzar las dunas del Sáhara en su bólido
Buendía — 04-01-2006 09:24:24
ESo, a Carlos SAinz, pedazo capullo, que encima leo en otra parte que está metido en el negocio de los vinos de lujos, como si no tuviera suficiente con los cochecitos... Es una vergüenza, sí, pero así se mueven estos bastardos, así..., los de África son un simple escenario para sus placeres de velocidad y consumo.Yo los ponía a correr por el desierto, como hace ese francés...., si quieres conocer mundo, deja los motores y corre, capullo!
lukas — 05-01-2006 11:57:32
Vaya, ya veo que estáis a tanto de la vida y “milagros” de ese “señor” o “tipo” al que yo sólo conozco de oídas a través de las conversaciones que me rozan en el trabajo y cuando no me da tiempo a eliminar la voz de los telediarios cuando ataca la abusiva y basuril sección de deportes. No creáis que es elitismo, sino defensa propia. Para mí todos son iguales: el niño ese de las carreritas de coches con sonrisa de pasmao, la cara de chulo del tipo ese del Madrid (creo) que exigía poder patear la estatua de las Cibeles, los pijos con felpa que manejan las raquetas de tenis, la impresionante vaciedad mental del carrerista aquel de bicis que ganó cientos de tours, el estúpido entusiasmo ingenuo-maniqueo de los comentaristas de deportes de la tele y sobre todo el pistolerismo billeteril de los directivos de la pelotita reina. Bien, haré un esfuerzo y trataré de averiguar algo más de ese tipo o señor, ¿Pablo Sáinz?, para añadirlo a mi colección ocasional de fobias deportivas.
Harazem — 06-01-2006 11:47:53
Antes no puse mis datos. Mucho ánimo y a seguir adelante con el blog. Me parecen muy interesantes tus reflexiones.
Valme — 06-01-2006 21:30:34
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Como cada 2 de enero el espíritu de la mitología de la Cruzada demuestra que pervive saludablemente en la hermosa ciudad de Granada. Como cada año miles de ciudadanos asisten, acompañando a las autoridades civiles y militares, a la conmemoración festiva de la toma de la ciudad por los Reyes Católicos, que se hizo efectiva, tras un cerco de ocho meses, mediante las Capitulaciones de Santa Fe, en las que se comprometían a respetar los usos, costumbres, religión y propiedades de los vencidos desde el momento en que se rindieran y que fueron traicionadas inmediatamente por los Ínclitos. Cada 2 de enero, pues, se renueva en una fiesta el recuerdo de una atrocidad perpetrada por la casta militar de un pueblo sobre otro y que trajo como resultado el enterramiento definitivo de las posibilidades de coexistencia pacífica de gentes de diferente religión en este país y la entronización de la intolerancia más cerril en todos los órdenes de su espacio social y político desde ese momento (1492) hasta prácticamente nuestros días (1975). Siendo como es una ingenua ucronía la suposición de cualquier alternativa a aquel hecho, lo que no admite duda es que ocurrió lo que ocurrió y que las decisiones de los gobernantes de aquel tiempo supusieron un quebranto irrecuperable en el camino de la tolerancia y la coexistencia pacífica de los pueblos. Y no es cierto como afirman los relativistas que dichos gobernantes actuaran de acuerdo con las concepciones éticas y políticas de su tiempo. Los humanistas de la época lo desmienten rotundamente. En el corpus moral y jurídico de aquel tiempo la traición a unas capitulaciones de ese tipo se consideraba una intolerable trasgresión del honor guerrero y civil, una desvergüenza propia de gentes sin honra. La Iglesia Católica, cómplice directa del crimen, se encargó de lavar la ignominia ante las conciencias más justas del momento, por las buenas o por las malas, dando libremente a elegir entre el disimulo y la picota.
La defensa de tal celebración pertenece a la rancia burguesía de raigambre franquista granadina, una de las más incultas y más crueles de este país, como han puesto de manifiesto los diferentes estudios que sobre ella historiadores de prestigio han realizado. Por eso, hoy día, ya entrado el siglo XXI, los defensores convencidos de tan ignominiosa festividad son los herederos de ese nacionalcatolicismo que nació de esa traición, a los que hay que sumar los cagachirles políticos socialistas que participan, se supone que a sabiendas, del insulto a la razón por puro instinto de poder.
En el año 1996 un grupo de intelectuales y artistas de todo el país, pero fundamentalmente de Granada, a los que se sumaron después ciudadanos de toda clase y condición, fundaron una Asociación, EL COLECTIVO MANIFIESTO 2 DE ENERO, para promover el cambio del espíritu de dicha fiesta, la eliminación de su carácter militar, y su conversión en una celebración en la que se exaltara la tolerancia y el respeto como valores en los que fundar un mundo mejor. Apoyados por el Defensor del Pueblo Andaluz y por las más altas instancias de la UNESCO, que llegó a exigir al menos la mostración de una voluntad de cambio a las autoridades municipales, han sido reiteradamente ninguneados y vituperados por esas mismas autoridades y por sus corifeos mediáticos. Sólo han conseguido a lo largo de estos años que se elimine una parte, que no toda, de la apabullante presencia militar en el desfile. Los socialistas del gobierno municipal son cómplices directos de tan impresentable fiesta, vestidos de pingüinos vergonzantes, tremolando el putrefacto pendón de los reyes traidores y gritando las viles consignas bélicas desde el balcón del Ayuntamiento. Eso no es conmemoración de la historia, sino regurgitación cíclica de un oprobio.
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Bravo, amigo. Me sumo a la denuncia de esa ignominia histórica. Aquí, en el País Valenciano, la cosa tiene más delito, pues se ha elegido el 9 de octubre (fecha de la toma de Valencia por Jaume I) como el día conmemorativo e identitario del País Valenciano. ¡Qué vergüenza forjar la identidad de un pueblo por oposición a otro! Parafraseando el título del libro de obligada lectura de Amín Maalouf: verdaderamente, hay identidades asesinas.
Cato Zulú — 03-01-2006 01:11:35
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Para todas/os las/los aspirantes a heroínas y héroes que van a intentar aprovechar el decisivo asalto a los hábitos de los ciudadanos por parte del Estado médico-policial para dejarlo, a partir de este 1 de enero, entresaco como ayuda y en su homenaje unos párrafos del libro de Italo Svevo, La Conciencia de Zeno. Autobiográfico, publicado en 1923, nace como terapia contra el síndrome de abstinencia del delicioso veneno. Después de pasarse 30 años intentándolo un joven psicoanalista le prescribió como remedio para superar definitivamente su adicción al tabaco que escribiera sus memorias y así descubrir la causa de la misma. El resultado fue un maravilloso libro que recomiendo vivamente y no sólo, naturalmente, por esa causa.
Cuando el doctor me dejó, mi padre, con el puro en la boca y todo, se quedó a hacerme compañía. Al marcharse, después de haberme pasado con suavidad la mano por la frente, que abrasaba, me dijo:
-¡No fumes, eh!
Fui presa de una inquietud enorme. Pensé: «Puesto que me hace daño, no volveré a fumar nunca, pero antes quiero hacerlo por última vez.» Encendí un cigarrillo y al instante me sentí liberado de la inquietud, pese aque la fiebre había aumentado y a cada calada sentía en las amígdalas la misma quemazón, como si me las hubieran tocado con un tizón ardiendo. Acabé todo el cigarrillo con el esmero con que se cumple un voto. Y, sin dejar de sufrir horriblemente, me fumé muchos otros durante la enfermedad. Mi padre iba y venía con el puro en la boca y me decía:
-¡Muy bien! ¡Unos días más de abstenerte de fumar y estarás curado!
Bastaba esa frase para hacerme desear que se fuera pronto, pero pronto, para poder lanzarme sobre un cigarrillo. Incluso fingía dormir para inducirlo a alejarse antes. Aquella enfermedad me ocasionó el segundo de mis tormentos: el esfuerzo por liberarme del primero. Mis días acabaron llenos de cigarrillos y de propósitos de no volver a fumar y -me apresuro a reconocerlo todo- de vez en cuando siguen siendo los mismos. La ronda de los últimos cigarrillos, formada a los veinte años, sigue en movimiento. El propósito es menos enérgico y mi debilidad encuentra mayor indulgencia en mi viejo ánimo. En la vejez se sonríe uno al pensar en la vida y en todo lo que encierra. Es más: puedo decir que, desde hace un tiempo, fumo muchos cigarrillos... que no son los últimos. En la portada de un diccionario, encuentro esta anotación hecha con bella caligrafía y algunos adornos: «Hoy, 2 de febrero de 1886, paso de los estudios de derecho a los de química. ¡Último cigarrillo!». Era un último cigarrillo muy importante. Recuerdo todas las esperanzas que lo acompañaron. Me había enfurecido el derecho canónico, que me parecía tan alejado de la vida, y corría hacia la ciencia, que es la vida misma, aunque reducida a un matraz. Aquel último cigarrillo significaba precisamente el deseo de actividad (incluso manual) y de pensamiento sereno, sobrio y sólido. Para escapar a la cadena de las combinaciones del carbono, en que no creía, volví al derecho. ¡Por desgracia! Fue un error y también lo señalé con un último cigarrillo, cuya fecha encuentro apuntada en un libro. También aquélla fue importante y me resignaba a volver a esas complicaciones del mío, el tuyo y el suyo con los mejores propósitos, con lo que soltaba por fin las cadenas del carbono. Había demostrado ser poco apto para la química, entre otras cosas por falta de habilidad manual. ¿Cómo iba a tenerla, si seguía fumando como un turco? Ahora que estoy aquí, analizándome, me asalta una duda: ¿me habrá gustado tanto el cigarrillo, tal vez, como para achacarle la culpa de mi incapacidad? ¿Habría llegado a ser el hombre ideal y fuerte que esperaba, si hubiese dejado de fumar? Tal vez fuera esa duda la que me encadenó a mi vicio, porque eso de creerse dotado de una grandeza latente es una forma cómo da de vivir. Lancé esa hipótesis para explicar mi debilidad juvenil, pero sin convicción firme. Ahora que soy viejo y nadie me exige nada, sigo pasando del cigarrillo al propósito y del propósito al cigarrillo. ¿Qué significan hoy esos propósitos? ¿Acaso me gustaría como a ese viejo higienista descrito por Goldoni morir sano tras haber vivido enfermo toda la vida? Una vez, siendo estudiante, cuando cambié de habitación, tuve que pagar un nuevo tapizado de las paredes porque las había cubierto de fechas. Probablemente abandoné esa habitación porque se había convertido en el cementerio de mis buenos propósitos y no creía posible concebir otros en ese lugar. Creo que el cigarrillo tiene su gusto más intenso, cuando es el último. También los otros tienen un gusto especial propio, pero menos intenso. El último recibe su sabor del sentimiento de la victoria sobre uno mismo y de la esperanza de un próximo futuro de fuerza y de salud. Los otros tienen su importancia, porque, al encenderlos, manifiestas tu libertad y el futuro de fuerza y de salud subsiste, pero se aleja un poco. Las fechas sobre las paredes de mi habitación estaban escritas con los colores más diversos e incluso al óleo. El propósito, renovado con la fe más ingenua, encontraba expresión ade cuada en la fuerza del color que debía hacer palidecer el dedicado al propósito anterior. Prefería algunas fechas por la concordancia de las cifras. Del siglo pasado recuerdo una fecha que me pareció debía sellar para siempre el ataúd en que quería encerrar mi vicio: «Noveno día del noveno mes de 1899.» Significativa, ¿verdad? El nuevo siglo me aportó fechas igualmente musicales: «Primer día del primer mes de 1901.» Aún hoy me parece que, si pudiera repetirse esa fecha, sabría empezar una nueva vida. Pero en el calendario no faltan fechas y con un poco de imaginación cualquiera de ellas podría adaptarse a un buen propósito. Recuerdo, porque me pareció que encerraba un imperativo categórico al máximo: «Tercer día del sexto mes de 1912, a las 24 horas.» Suena como si cada cifra duplicara la apuesta. El año 1913 me produjo un momento de vacilación. Faltaba el decimotercer mes para concordarlo con el año. Pero no debe creerse que hagan falta tantas concordancias en una fecha para dar relieve a un último cigarrillo. Muchas fechas que encuentro apuntadas en libros o en cuadros preferidos destacan por su deformidad. Por ejemplo: ¡el tercer día del segundo mes de 1905, a las seis horas! Pensándolo bien, tiene su ritmo, porque cada cifra niega la anterior. Muchos acontecimientos -mejor dicho: todos- desde la muerte de Pío IX al nacimiento de mi hijo, me parecieron dignos de ser celebrados con el firme propósito habitual. En mi familia todos se asombran de mi memoria para nuestros aniversarios alegres y tristes, ¡y me creen tan bueno! Para reducir su apariencia grosera, intenté dar un contenido filosófico a la enfermedad del último cigarrillo. Se dice con hermosa actitud: «¡nunca más!» Pero, ¿qué será de la actitud, si se cumple la promesa? Sólo se puede tener la actitud, cuando hay que renovar el propósito. Y, además, el tiempo, para mí, no es esa cosa inimaginable que no se detiene. En mi caso, sólo en mi caso, vuelve.
Italo Svevo: La conciencia de ZenoEdiciones Cátedra, 1985 (pgs. 85-89)
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7:54 p. m.
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De un ya lejano viaje a Perú recuerdo muchas cosas, pero sobre todo recuerdo cómo sucumbí a la fascinación de sus diarios tremendistas populares. Había varios, El Ajá, el Ojo, el Chochi, pero el que me enganchó con la fuerza de las mareas de las playas limeñas fue El Chino. La verdad es que no conseguía entender la mitad de lo que allí se contaba, porque, y eso era lo fascinante, a pesar de estar escrito en mi mismo idioma, las palabras y las expresiones que utilizaba eran realmente indescifrables. Pero hermosas: a veces trallantes y a veces dulces, a veces zumbonas y a veces crueles. Recuerdo sobre todo las expresiones que usaba para nombrar a los muertos y heridos graves de los accidentes o de las reyertas. Decía, por ejemplo, de un accidente de tráfico: Triple choque deja tres fríos y siete tibios. No hace mucho, cuando apareció el Diccionario Panhispánico de Dudas de la RAE, me imaginé a los sesudos académicos nadando en un espeso mar de dudas con un par de ejemplares de El Chino en la mano. Entonces se me ocurrió que tal vez tuviera una edición digital. Y.... ¡bingo! El Chino digital existía y por supuesto tan tremebundo como el analógico. Después de varios días espurgando he reunido para los fieles lectores de esta bitácora y para los miembros de la Real Academia que quieran flipar en colores y darse un buen chapuzón en el mar de las dudas limeñas las siguientes perlas en forma de titulares de noticias, policiales, locales y deportivas:
Por último y como ejemplo del desarrollo de la noticia a partir del titular estas dos últimas perlas:
CACHUDA LE ABRE EL BOLO A RICA CHIBOLA: Una agraciada adolescente fue asesinada de dos cuchillazos en el corazón, luego de ser atacada por una mujer que la acusaba de mantener relaciones con su marido, en Chiclayo.
IDENTIFICAN AL MUERTITO DEL TAXI: Willy Pablito Damián Cajahuaringa (27) era la identidad del occiso que apareció en la parte trasera de un taxi, hace dos días, en Ate Vitarte. Según la policía, se trataría de un delincuente que fue ultimado en un ajuste de cuentas.

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9:29 p. m.
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En una escondida plaza de Shaoxing cuatro ancianos apuestan compulsivamente en las carreras. Han habilitado un pequeño hipódromo con dos cuerdas sobre el suelo y hacen correr a dos insectos grandes, muy negros, que me parecen alguna clase de grillos, a lo largo de una cancha de un metro de larga. Cuando uno de ellos consigue llegar a la meta los ancianos representan un jocoso ritual de intercambio de arrugados billetes entre palmadas y apretones. Seguidamente colocan de nuevo a los animalitos en la línea de salida. Ni una sola vez me dirigen la mirada. Parecen vivir para eso.
Según el Tao la identidad es el origen de todas las cosas, y los entes solamente encuentran diferenciación en el acto de hacerse manifiestos, pero tal diferenciación no es originaria, sino fenoménica, porque lo originario es la unidad ontológica del Tao.
Tres días después regateo ferozmente con un vendedor de falsas antigüedades en la esquina de un callejón del viejo Shanghai. Sólo uso los números en un mandarín que aunque supongo penoso es entendido perfectamente. Del resto se encarga el lenguaje universal de los gestos. El recio protocolo que los vendedores chinos imponen en su oficio pasa por contrarrestar los desorbitados precios que adjudican de entrada a sus mercancías con una oferta de compra rayana en la ridiculez o la miseria. Ello estira desmesuradamente cualquier sencilla operación mercantil en un arco tensional que puede llevar en una sola sesión y gradualmente de la más sana diversión a la irritación más biliosa. Como ocurre en sus inacabables e incomprensibles óperas. Cuando la ceremonia se encuentra en su punto álgido descubro que un nutrido grupo de observadores nos ha rodeado regocijándose visiblemente en nuestra pugna. Sus simpáticas caras chinas, sus oblicuos parpadeos y su silabeo cantarín me parecen un marco incomparable para la actividad en que me hallo engolfado. Señalan con gestos de cabeza alternativamente al vendedor y a mí, como calibrando las habilidades de cada uno para salir con bien de aquel negocio, mientras parecen comentar entre sí los pormenores. Se nota que se divierten con el espectáculo, aunque yo, por supuesto, no entiendo ni uno solo de los endiablados fonemas que emiten. Tras conseguir un buen precio, o al menos eso me parece a mí, por una hermosa cabeza de Buda de bronce, y con ella bajo el brazo, me despido jocoso, yo también, de la concurrencia . Al doblar la esquina, y antes de sumergirme en el terrible fárrago del tráfico me asalta de pronto, relampagueante, una sospecha, un barrunto fugaz fundado sutilmente en algo entrevisto en otra ocasión y ahora recordado de repente en las miradas del coro de espectadores. Me vuelvo rápidamente a la esquina y medio escondido alcanzo a verlos aún allí, en el mismo sitio, todo risas, intercambiando los yuanes de una mano a otra, repartiéndose los premios de las apuestas cumplidas de la carrera en la que he sido involuntario grillo. Lo peor del asunto es que, como los grillos de los abuelos, nunca llegaré a saber si he resultado ganador o si ha sido el grillo favorito el que les ha hecho ganar su dinero.
a las
10:24 p. m.
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En este espacio de expresión personal se practica el saludable ejercicio del ANTICLERICALISMO
La chusma política ha preferido halagar las formas más bajas de narcisismo en vez de la conciencia adulta de ciudadanía porque la demagogia es más rentable a corto plazo que la racionalidad. La educación, en vez de a alentar el desarrollo de las mejores capacidades de cada persona, ha consistido en boberío pedagógico mezclado con adoctrinamiento identitario.
Antonio Muñoz Molina
Los gobernantes han ido imponiendo la idea, quizá inconsciente, de que lo público depende del Estado como si fuera una institución de beneficencia para el que no pueda pagarse otra cosa. Lo demás es obvio: líderes partidarios del liderazgo, mercaderes partidarios del mercado, negociantes partidarios del negocio. En la economía del máximo beneficio privado a la mayor velocidad es imposible pararse a pensar en la lentitud del conocimiento, ni en el proyecto de una verdadera enseñanza pública sostenida por todos los ciudadanos. Es difícil mejorar la escuela sin tocar el estado general de las cosas.
Justo Navarro (Arriba y Abajo)
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