(del laberinto al treinta)


sábado, 9 de agosto de 2008

Pruebas de la in/existencia de Dios

The Eye of God de David Burliuk


Aunque soy decididamente ateo me gusta buscar esas pruebas de la existencia de Dios que los teos suelen encontrar en la naturaleza. No ya el típico algo tiene que haber, que no denota esfuerzo intelectual alguno, sino escogidas pruebas contundentes que lleven a la conclusión de que un ser todopoderoso ha creado el mundo siguiendo un diseño inteligente. Así mismo en los ratos en que no puedo hacer otra cosa que pensar, caso de las obligadas y a veces largas sentadas evacuatorias en las que sólo tengo ante mí el triste horizonte de un toallero cromado, me dedico a buscar pruebas de la inexistencia de ese Ser Supremo. Y de todas las que he alcanzado a encontrar me quedo con dos. Una para cada opción.

La prueba de la inexistencia de Dios me surgió lógicamente en una de las inmersiones en los efluvios del vacío momento escatológico frente al toallero y se puede enunciar así: es imposible que un dios diseñador inteligente haya diseñado un cuerpo para los humanos en el que el sexo y el culo están tan cerca o haya hecho confluir en los mismos conductos el placer y la evacuación de desperdicios. Eso es una tremenda cochinada y si fuera así habría que colegir que Dios es un tremendo tacaño o un perfecto cerdo. Porque teniendo en cuenta que el resto del diseño del cuerpo humano no está nada mal para un principiante y que cuenta con superficies de sobra para separar esas funciones, por ejemplo en la enorme y desaprovechada espalda o en toda esa desperdiciada redondez de la barriga que sólo sirve para que contener el triste e inútil ombligo, pudiera deducirse que lo hizo adrede, para gastar una macabra broma al ser que supuestamente construyó a su imagen y semejanza. Que Yahvé, el dios semita de judíos, musulmanes y cristianos, el único verdadero, era un poco cabroncete ya lo sabíamos. Ahí está el pobre Onán al que fulminó con un rayo dejándole el pizarrín convertido en un torreznillo por andar toqueteándoselo, o las pobres Sodoma y Gomorra... Pero que además fuera un perfecto cerdo es excesivo para nuestra comprensión de la divinidad. Porque desde luego Él seguro que no usaría los trastos de follar para mear a continuación, ni tendría que andar con mil cuidados durante toda su vida para no untarse los cojones (en caso de que definitivamente fuera macho) de mierda cada vez que se limpiara el culo. Así que al menos de eso de a su imagen y semejanza, nada. Debió de ser, pues. la evolución natural darwiniana, en uno de sus extraños saltos ahorrativos, la responsable de la tremenda cerdada que supone el que el cagar, el mear y el follar (con sus diferentes variantes imaginativas) concurran en un espacio común tan reducido y expuestos siempre a desagradables interferencias mutuas.

La prueba de la existencia de Dios la sufro de vez en cuando, cada vez que los resortes de mi poder de autocontrol se encasquillan y me quedo corto en el recorrido de la frenada soplando cervezas de manera que acabo chocando inevitablemente con sus consecuencias del día posterior. La resaca no puede ser más que un castigo divino. La ciega evolución darwiniana no pudo prever un mecanismo tan diabólico para hacer desistir a los humanos del consumo de alcohol. Tuvo que ser un Diseñador Inteligente el que creara un estado de malestar tan asqueroso, persistente y resistente, como castigo a los humanos que no fueran capaces de practicar un saludable autocontrol. Porque Dios hizo un fabuloso regalo a la humanidad para compensar la putada de la inteligencia y del libre albedrío: el morapio, en su doble variante de fermentado o destilado. Es como si le hubiera dicho: cuando las angustias vitales inherentes a tu nueva condición de autoconsciente te resulten insoportables, tómate un vasito. O dos. Pero no te pilles una toña porque entonces ya no podrás adorarme y es posible que me faltes al respeto en el fregado o incluso que te cepilles a tus propias hijas, como hizo Noé tras la fiesta postdiluvio. Así que como mecanismo de disuasión creó ex nihilo, como siempre, la resaca. Y como obra divina que es, no hay nada que el hombre pueda hacer para evitarla. Efectivamente, el genio humano que ha conseguido la gran proeza de descubrir las vacunas contra enfermedades mortales y que está muy cerca de la curación de terribles enfermedades como el cáncer y el sida, ha sido absolutamente incapaz de conseguir un remedio para la resaca. Nada: ni pastillas, ni gotas, ni analgésicos, ni yogas orientales... Teniendo en cuenta que sus terribles efectos vienen aquejando a casi todas las culturas desde el invento de la agricultura, es realmente asombroso que ni la antiquísima medicina china, ni las célebres pócimas de los druidas, ni los mayores adelantos de la ciencia médica actual hayan sido capaces de curarla.

Es pues el castigo divino perfecto, el que mejor hace relacionar los conceptos que más fácilmente entendemos los humanos: virtud/premio y culpa/castigo. Otros mecanismos, inventos fácilmente atribuibles a los diferentes ventrílocuos de la divinidad no han sido tan eficientes. El dolor de la culpa por el pecado (remordimiento) no siempre funciona. Existen anestesias psicológicas perfectamente homologadas. Y no hay que ir a buscarlas a la farmacia: las segrega nuestra propia mente. Pero el dolor físico en forma de asqueroso malestar aliñado frecuentemente con las agujetas de la vomitera, de un día o más de duración, por haber pecado con el morapio no lo cura ni Dios mismo que lo inventó. Los propósitos de enmienda y dolor de corazón (y de muchas más vísceras) que los acompañan esos sí que son verdaderos remordimientos.

No sabemos por qué Yahvé permitió a unos hijos que bebieran moderadamente y a otros no. A sus hijos israelitas y a sus descendientes cristianos sólo les prohibió aparte del consumo de determinadas carnes que no adoraran becerros de oro y gilipolleces así, pero nunca les exigió que dejaran de soplar del todo. Consideró que los remordimientos de la resaca serían suficientes para mantenerlos en una moderación moderadamente moderada. En cambio de sus otros hijos, los musulmanes beduinos del desierto, no debió fiarse mucho, bien porque fueran mas resistentes o bien porque eran de naturaleza más inmoderada. Nunca sabremos hasta dónde habría llegado el Islam si sólo hubieran tenido el freno de la resaca para impedirles pasarse el día borrachos como cosacos. Porque los cosacos tienen la excusa del frío, pero los beduinos del desierto...

Y yo ya voy por el segundo día. Esto ya no es una resaca, sino ¡¡¡una convalescencia!!! Aaaaagggggg....



miércoles, 6 de agosto de 2008

TIRO A LA NUCA ¿DEPORTE OLÍMPICO?



El COCH(ino) (Comité Olímpico Chino) ha visto frustradas sus expectativas de que el COI (Comité Olímpico Internacional) admita como deporte olímpico el tradicional tiro a la nuca, del que se considera poseedor del mejor equipo del mundo. Es una injusticia: nuestros muchachos llevan muchos años entrenándose con los condenados a muerte y han conseguido una puntería imbatible, ha declarado Ching Pang Pung, el entrenador del equipo militar de tiradores a la nuca. Además se trata de una práctica tradicional del estado chino. Pang Pung añadió contemporizador que si la causa de la negativa del COI se debe al tema de los derechos humanos estarían dispuesto incluso a que se celebraran la competiciones usando maniquíes con bolsas de pintura roja en su interior, en lugar de los blancos reales que usan normalmente.

No es aún el momento, ha declarado por su parte el Presidente del COI, China jugaría con ventaja hasta que los demás estados pudieran ponerse a su mismo nivel de práctica.

Para promocionarlo y mientras duren los JJOO de Beijing, el COCH ha a organizado una magna exposición de fotografías de los entrenamientos y las competiciones de tiro en la nuca que se vienen celebrando en China desde sus orígenes como estado moderno.


lunes, 4 de agosto de 2008

Más calor, más blues


Mi amigo Miroslav me visita y me comenta su amor por el blues. Le devuelvo la visita y me encuentro un par de fastuosas entradas que ha confeccionado este fin de semana a cuenta de la música de su juventud. El calor, dice, pero yo sé que es la incontinencia. Bendita, desde luego. Le han reprochado alguna vez la longitud de sus exposiciones, reproches que afortunadamente ha rebotado con una sonrisa. Yo lo leo siempre, aunque a veces tenga que sacar tiempo de donde no tengo. Y los debates que generan sus post en los comentarios son siempre interesantes, y en ocasiones apasionantes.

Así que me animo a reincidir. El blues que dediqué a C. no era tal, sino un rock and roll, pero yo lo considero blues porque el sentimiento es de blues, y la voz, y el duende. Ahora cuelgo un auténtico blues, el muy cochino Hoochie Coochie Man, uno de mis preferidos de todos los tiempos, mil veces versionado, y a veces perversionado, como puede comprobar quien pique en la entrada que le dedica la Wikipedia. Compuesto en 1954 por Willie Dixon y convertido en un gran éxito de Muddy Waters, la última versión importante, aparte de la reciente de Perkins, claro, fue la de Clapton en su impresionante trabajo From The Cradle. Cuando la escuches piensa que Pinetop Perkins tiene 95 años. Pero no sólo eso.

También de Willie Dixon otro de mis blues favoritos, el lamento por el gallito rojo que se perdió por los polvorientos caminos del sur: Little red rooster. Esta versión es la de los Yardbirds, cuando hacía tiempo que habían sido abandonados por Clapton. Nunca supe quién cantaba este tema, pero desde luego no creo que fuera un chico blanco de clase media. En el YOUTUBE se puede encontrar ESTA VERSIÓN de unos Rollings recién salidos de la primera comunión. Pero ya hechos y derechos.

viernes, 1 de agosto de 2008

Un tórrido blues para C.


Llegamos al ecuador del verano, la bisagra, pero también el comienzo de la mitad más desolada. C. y yo siempre pasamos el verano en casa. Íntegro. Yo disfrutando de los pequeños placeres asociados a él (amaneceres tibios, dormir bajo las estrellas, la apetencia desmedida de cerveza, el cine de verano, el mayor silencio urbano...), ella resoplando continua y desesperadamente y emitiendo infinitas variaciones del mismo mantra quejoso asociado con el calor.

Por eso para dar comienzo a mi bajada de guardia berrinchera y a los ofrecimientos musicales ya tradicionales de este mes, le quiero dedicar este blues (nada más asociado al blues que el calor) de un viejo orillero del Mississipi. Su título: Take it easy babe (tómatelo con calma, niña) contiene el mensaje cariñoso que quiero hacerle llegar.

Pinetop Perkins, el que fuera teclista de la banda de Muddy Waters, a sus 95 años se ha dejado caer con el tradicional disco de abuelo and friends. Pero a diferencia de otros trabajos similares autohomenajeadores de viejas glorias arropadas por artistas consagrados, éste no se presenta como una excusa para rebañar inmisericordemente el socarrat de sus pasadas potencias musicales, sino como un disco de cuerpo entero, sin ninguna concesión a la comercialidad, ni mucho menos a los posibles desmadres de los friends. Puro blues, pues, que deja en un lugar excelente las condiciones de conservación del viejo cantante y la discreción de los acompañantes consagrados que lo arropan.



TÓRRIDO AGOSTO, AMIGOS

lunes, 28 de julio de 2008

KARADZIC Y SUS CÓMPLICES CRISTIANOS

En El País de ayer Juan Goytisolo espeta a la opinión pública con una pregunta-verdad como un templo (cristiano):

¿hubiera durado éste (el asedio de Sarajevo) 40 meses si los asediadores hubieran sido musulmanes y los asediados cristianos?



Todo el mundo conoce la respuesta. La ONU, los gobernantes europeos, la prensa occidental, todos fueron cómplices de Karadzic. El sostén de su infinita crueldad. Los responsables por omisión de sus crímenes.

Cuando cojan al otro cabrón, Mladic, ocurrirá lo mismo. Será necesario recordar que todo el mundo miró para otro lado, el primero el militar holandés que brindó con champán con el genocida, cuando perpetró el genocidio de Srebrenica.

Esa foto perseguirá para siempre a los cómplices por omisión de esos crímenes contra la humanidad. Y planteará la duda eternamente de si aquellos hechos no fueron la semilla de tantos males como ocurrieron después.


viernes, 25 de julio de 2008

¿Son los arcángeles fascistas?

¿Son los arcángeles fascistas? La terrible duda me ha sobrevenido por una apostilla que el bueno de Kim, que suele entrar por aquí a apostillarme exclusivamente desde el bando celestial o nacional, me ha lanzado amablemente. Como coloqué una imagen del Arcángel Rafael en una relación de jirones fascistas que quedaban en la ciudad, se ha sentido impelido a refutarme, toda vez que a la luz de su razón y a la fuerza de su fe, le repugna tal inclusión.

He de decir que la tal inclusión no se debía a esa consideración, sino a que como me pillaba de paso en el paseo y la considero una imagen absolutamente delirante y de una fealdad a prueba de degustadores del mamotreto a Manolete, pues la afoté y luego la coloqué, como ilustración de que había pasado por debajo de sus... ropajes. No la incluía entre las infamias iconográficas fascistas que mancillan el dolor, la memoria y la dignidad de las víctimas de los horribles crímenes franquistas.

Pero por la tarde mientras me dedicaba a las labores propias de procurar mi manutención se me enquistó en el cerebro el asunto y dándole vueltas y vueltas he llegado a algunas conclusiones.

Realmente no se pueden considerar fascistas a los Arcángeles de Dios, ni a Dios mismo por la sencilla razón de que el fascismo nombra una realidad política, social y económica enmarcada en una encrucijada histórica muy concreta y que conforma unas formas de dominación bastante bien conocidas. Pero sobre todo (at last but not at least), por la sencilla razón de que ni Dios ni sus Arcángeles existen, sino que son meras creencias, emanaciones sociales puramente mentales de textura mitológica que tienen como primordial misión propiciar el restañamiento de las heridas abiertas en la conformación del entendimiento de la realidad circundante que el desarrollo de la inteligencia como herramienta adaptativa produce inevitablemente. La priorización de la comprensión sobre el instinto es lo que tiene, que nos llena de satisfacciones materiales, pero crea mucha zozobra. Y desde luego algo hay que inventar mientras alcanzamos a resolver las dudas, mientras alcanzamos el saber. Y por supuesto su gestión por parte de unos pocos espabilaos ha generado históricamente unas fuentes de poder realmente asombrosas. Claro que lo que parece lógico en las sociedades carentes de herramientas científicas suficientes, se convierte en un enorme disparate, en una automutilación gnoseológica, en una atroz pertinacia de los dominados en seguir siéndolo hasta el infinito con la pervivencia del recurso adaptativo de la creencia en seres imaginarios en tiempos en los que las ciencias experimentales han dado infinitamente más respuestas ya que los vidriosos gestores de religiosidad. Eso sí, producen una iconografía de lo más graciosa. No hay más que ver los genios alados hermafroditas que pueblan nuestras plazas. Y los avatares de las deidades femeninas esas amuebladas como novias bereberes.

Pero el espíritu de la relación entre el Dios Supremo, sus Generales y los fieles creyentes, ¿no es esencialmente fascista? Se trataría, claro, de una especie de ucronía pero a mí nadie me impide flipar en colores en mi propia página. Esas relaciones que la mente delirante de los sacerdotes semitas fundadores del judeocristianismo conformaron para sus panteones se basaban en las estructuras políticas de dominación, totalitarias, fascistas (valga de nuevo la ucronía). El propio mito del pecado original es un relato de índole fascista, ya que instala el sentido de la culpa (contra Dios, contra el Lider, contra la Raza), la responsabilidad ante el Otro, más que ante el propio juicio de los individuos. De hecho se podría establecer un paralelismo entre la expulsión del paraíso y el establecimiento de regímenes fascistas contemporáneos. Dios, el Dictador supremo, que mediante la espada de sus Generales Arcángeles expulsa al hombre de la libertad, de la democracia, de la racionalidad. Cuántas veces no se ha representado a los Arcángeles armados con espadas de fuego o con arcabuces.



Representación cuzqueña de San Rafael portador de la consabida pescadilla y un arcabuz de autor desconocido que adquirí hace años en Cuzco y que hoy luce en una pared de mi casa.



Una de las bases de los fascismos, al igual que en el cristianismo, es la aspiración al establecimiento de un Mundo Nuevo en el que viviría un Hombre Nuevo bajo la dirección de un Lider-Dios. Ese Hombre Nuevo es frecuentemente representado en todos los sistemas fascistas, en los que incluyo a los regímenes totalitarios comunistas, como una estética rígida, musculada e idealista que buscaba su inspiración en el pasado más glorioso. Los alemanes lo encontraron en los arios héroes de su mitología, los italianos en los gloriosos romanos que conquistaron el mundo y los españoles en los desarrapados conquistadores exporquerizos. Dada la larga pervivencia del fascismo español, frente a la brevedad de los otros, aquí dio tiempo a que esa imagen del superhéroe patrio evolucionara al compás de los nuevos tiempos y ya en los años 60 el gorrinete conquistador de las Américas había sido sustituido por los pucros y aseaditos conquistadores de públicos y, sobre todo, de suecas. Personificados en dos artistas inconmensurables: El Cordobés y Manolo Escobar.

Y ahí tienes, amigo Kim, la conexión del nuestro Arcángel del Puente Nuevo con el fascismo. La descacharrante escultura colocada sobre una inexplicable ptolemaica columna es una representación de los superhombres hispanos de esencia fascista del momento en que se erigió. Ese cuerpo serrano marcando cacha del torero arrasador y el tupé del cantante caspopop más famoso de la Historia.



Desde luego nada que ver con mi representación preferida (más que preferida es que me pone... me pone...): la delicada representación que del Arcángel Hermafrodita compuso el idolatrado, aunque un tanto irreverente, Julio Romero de Torres, con unas peras limoneras pa mojar sopas y unas rotundas caderas que centran un pubis angelical que ya quisiera para sí mi adorada Salma Hayek.


Dios y su Arcángeles se adhieren a la Capitalidad Cultural para Córdoba

Yo no tenía ni idea de las personas humanas que formaban parte de la Fundación esa para la Capitalidad esa Cultural Europea. Ayer vi una foto de una reunión y pude contemplarlas, a las personas humanas esas. Y sigo sin explicarme cómo aún alguien que tenga confianza en Dios y en sus Generales Arcángeles tiene dudas de que esta ciudad se llevará el preciado nombramiento.

Entre los fundacionistas se encuentran dos de las personas humanas con mayor mano en el Reino Celestial de esta ciudad. Seguro que tanto Dios como el General Alado con mando espiritual en esta plaza han firmado también su adhesión. Seguro que ninguna de las otras ciudades tienen tanto enchufe.

Jesús Aguirre, en su etapa de Presidente del (Sacro) Colegio de Médicos de Córdoba consiguió para esta ciudad el nombramiento del Arcángel Rafael como Colegiado de Honor del mismo. O sea Médico Honorífico con acreditación de Virtudes Curativas. San Rafael, aunque tal vez preocupado por el tema de la dedicación exclusiva, se debió estremecer de gusto por ello y seguro que ya le ha pagado el favor a su colega carnal con la adhesión.

Con Dios Mismo Mismamente en su Inconmensurable Persona Celestial el que está supermegahiperenchufado es Juan José Primo Jurado que además de coleccionar compulsivamente carnets de sectas católicas preside la Asociación para Adorarlo Nocturnamente. Tanta adoración, glorificación y dedicación tendrán que traer su frutos.

Nada, pues, de que preocuparse: con la adhesión de los Verdaderos Barandas de Ambos Mundos (el sensible y el inmaterial), que contrarrestarán los malos rollos con el tema celestial de los otros miembros más o menos rojos y ateos de la Fundación, todo ganado.

Por si hubiera alguna duda habría que preguntarle a la recién creada Cátedra de Religión o Ciencias Religiosas (jajajajajajajaja... ¡uy perdón, es que se me escapa sin querer!) de Córdoba. Si la creencia en seres de otra dimensión es ya una ciencia las demostraciones empíricas deberán ser su sostén teórico. ¿Qué no?

O tal vez habría que ir pensando en nombrar Gerente de la Fundación al propio Arcángel Cordobés. Eso sería la repaleches de guay

jueves, 24 de julio de 2008

ESTAMPIDA EN LOS BOLICHES

Una estampida de bañistas en la playa de Los Boliches ha causado cinco muertos, decenas de heridos y cuantiosas pérdidas materiales en toallas, sombrillas y revistas del corazón. El desgraciado hecho ocurrió el fin de semana pasado a las 12 del mediodía cuando Rafael Sánchez, un gracioso dominguero cordobés se le ocurrió agarrar un megáfono y lanzar a grito pelado:



SE COMUNICA A LOS SEÑORES BAÑISTAS QUE EN EL CHIRINGUITO SE REGALAN TROZOS DE PASTEL CORDOBÉS.


Sólo pretendía conseguir un sitio para colocar la toalla, declaró compungido a la Guardia Civil que lo mantiene detenido en las dependencias del Cuerpo.


El hamaquero de Los Boliches contempla la magnitud del desastre.

miércoles, 23 de julio de 2008

Ruta turística por el fascismo cordobés

Una de las delicias de haber redescubierto la bicicleta para mis paseos urbanos es que me permite hacer más fácilmente recorridos temáticos. No vayáis a pensar, deletéreos lectores, que he descubierto el ciclismo, esa filosofía. No, lo que de descubierto es el bicicletismo por vía de cupones coleccionables de El País. Sí, me he pillado la bicicletilla plegable esa. Como miles de compatriotas con los que me cruzo (mirada de complicidad mediante) cada mañana de las que salgo, bien temprano, a desentumecer los músculos, gozando de paso de las bellezas inmarcesibles de esta ciudad y del repaso de los muchos oprobios que sufre por la desidia o por la acción directa de sus gobernantes. Pero sobre todas las cosas porque tengo que subirla a un ático cada vez que la uso.

Ayer tocó recorrido temático que titulé así a bote pronto: Ruta del fascismo cordobés. Mucha gente roja de otras latitudes patrias que admiran a esta ciudad por su heroica pertinacia en seguir manteniendo el único ayuntamiento de capital de provincia gobernado por una formación de izquierdas se sorprenderían ingratamente si alcanzaran a saber (y para eso está este humilde representante de lo que el mala follá de Muñoz Molina llama egolatría caprichosa, el diarista bloguero) que no es oro todo lo que reluce ni la zahúrda es menos pestosa porque le coloques dos canalillos. Sin entrar en profundidades (y pueden ser abisales) del cariz de la política propuesta para esta ciudad por los extraños izquierdaunidistas que nos gobiernan, me atendré sólo a lo que respecta al mantenimiento de los muchos, demasiados símbolos que de la sangrienta dictadura franquista aún quedan en ella. No ya que hayan tenido oportunidad de eliminarlos, que la han tenido y la han ejercido con contundencia, sino que la necesaria higienización del ámbito urbano de la pestilencia simbólica fascista no ha sido del todo completa.

Es por eso que propongo una ruta cicloturista en busca del símbolo fascista en el feudo de los rojos redimidos.


Comenzaremos la ruta en la antigua plaza del general Varela, hoy del Realejo, pero donde aún pervive en la pared del palacio donde vivió el jerarca militar-fascista una oprobiosa placa que da cuenta de las fazañas del militar felón contra la legalidad democrática republicana y su responsabilidad en los crímenes de guerra subsiguientes. Con dos cojones sigue sobreviviendo al terrible Anguita, al vidrioso Ext-Herminio (de la vega cordobesa) Trigo, al gaseoso Manuel Pérez y a la mirífica alcaldiosa Rosa Aguilar. A menos de 200 mts. del propio Ayuntamiento.

Bajamos hacia San Lorenzo hasta la calle María Auxiliadora donde tiene su sede el Colegio de los Salesianos adjunto a su iglesia en cuyo compás encontramos una placa de exaltación fascista de los muertos de un sólo bando, el golpista, los curas salesianos que dieron su vida por Dios y por España ¡Heil!

fascismosalesiano



Desde los Salesianos podemos bajar hasta la barriada de Cañero sin dejar ni un solo momento de recorrer calles con nombre del panteón idolátrico católico. No es que eso tenga que ver directamente con el fascismo, pero sí que se llaman así porque las autoridades nacionalcatólicas y la Iglesia colaboradora estrecha con el genocidio los impusieron. María Auxiliadora, Álvaro Paulo y Jesús Rescatado. En Jesús Rescatado podemos detenernos un momento en el nombre rotulado en la segunda calle que sale a mano derecha (cómo no). Esa calle sigue dedicada al que fuera Primer Secretario General del Movimiento (del Movimiento fascista, claro) que hubo en Córdoba: Fernando Fernández Martínez.

Una vez en Cañero podemos preguntarnos quién era el señor que da nombre a la barriada. Y la respuesta sería: un rejoneador profesional y genocida amateur. Efectivamente, como protagonista en el genocidio de demócratas perpetrado por el conglomerado nacionalcatólico fascista a partir de 1936, Antonio Cañero organizó y capitaneó las partidas formadas por falangistas y señoritos que a lomos de caballo y armados de picas y escopetas rastreaban, perseguían y capturaban o asesinaban a sangre fría en la Sierra Morena de Córdoba a los republicanos que huyeron de la ciudad tratando de escapar de la obligación que los golpistas les imponían de dar cuenta de su fe política en las tapias de los cementerios. Viviendo amancebado, a la hora de su muerte el obispo fascista Fray Albino lo conminó a donar unas huertas de su propiedad a cambio de la absolución de sus pecados, no los de sus desalmados crímenes de cacerías humanas, sino los estrictamente de entrepierna, y en los que se construyeron las casas para pobres que hoy forman la barriada.

En la plaza del barrio luce la escultura del obispo Fray Albino, de cuyos méritos fascistas hablaré cuando lleguemos a su barriada y mamotreto monumental en el Campo de la Verdad.

En cuanto a la presencia fascista en el callejero de mi entrañable barrio, hay que decir que se han cambiado recientemente algunos de los infames nombres que portaban sus calles. Incomprensiblemente, no todos. Así la calle que divide justamente el barrio en dos, podríamos decir que La Calle Mayor, atravesando la plaza de norte a sur dejando en su centro la iglesia, lleva aún el del portentoso fascista Joaquín Benjumea. Terrateniente falangista, sus hazañas de retaguardia fueron premiadas por el monstruo Queipo de Llano con la presidencia de la Diputación de Sevilla en diciembre de 1936, en plena ola de fusilamientos masivos, poco después con la alcaldía de la capital andaluza, con un ministerio de Franco durante 12 años y finalmente con el puesto de gobernador del Banco de España y la concesión de un título nobiliario de manos del propio Franco. Un verdadero ejemplar de correoso fascista. En Sevilla se retiró recientemente (nota de 2016) su nombre en todas las calles que lo llevaban en la capital y la provincia. Lo más descacharrante es que aún lo lleva un colegio público de Espartinas, el C.E.I.P. Joaquín Benjumea Burín. Pa mearse y no echar gota.

Regresamos al Realejo y por la calle Almonas bajamos hasta la Corredera, y por las callejas hasta la calle La Feria, genuino nombre que desde el siglo XIX fue usurpado por el del rey Fernando, medieval agresor de un estado soberano y traidor a los pactos con él firmemente firmados y conquistador a sangre y fuego del mismo. Llegamos a una plazoleta en cuyo centro se alza sobre un pedestal de mármol negro la Cruz del Rastro, obra de forja de 1927 que sustituye a otra erigida a finales del siglo XV por la Hermandad de La Caridad para conmemorar, según cuentan las crónicas, una matanza de judíos que perpetraron sus buenos hermanos. Cruzamos el puente de Miraflores y nos dirigimos, contemplando la soberbia silueta de la Mezquita (antes mezquita), bordeando la Calahorra, hacia la plaza de Santa Teresa, delante de cuya iglesia se levanta desde los años 60 un monstruoso aparador glorificador de un obispo fascista, tan fascista que fue confesor de la Caudilla y autor de un atroz catecismo, adaptación para las tiernas mentes infantiles de las peores páginas del Mein Kampf: Fray Albino.

Regresando hacia la Calahorra, de donde parte una avenida llamada hasta hace poco oficialmente de la Confederación y popularmente del Colecor (por la mucha leche que nocturnamente allí se derramaba en épocas de represión sexual), pero rotulada hace no mucho por expresa voluntad de nuestra alcaldiosa excomunista y ahora católica renacida Rosa Aguilar con el nombre del mismo obispo. Flipad, rojos del mundo.

Teniendo en cuenta que el aguerrido obispo nombra además a toda una barriada y a un colegio público y que en la plaza de la barriada de Cañero cuenta también con un busto podemos deducir la fuerza que la secta vaticana tiene en la ciudad.


Un poco más hacia el sur, en pleno Campo de la Verdad tenemos otra calle dedicada a un personaje que no tuvo que ver con Córdoba aunque sí con el fascismo y con la fuerza de la Secta Vaticana. Se trata del papa que regía los destinos de la Secta desde unos días antes de que la Revolución Nacionalcatólica hubiera declarado exterminado el sistema democrático tras tres años de guerra y varios cientos de miles de fusilamientos masivos y se dispusiera a seguir fusilando y exterminando unos años más. El genocidio estaba en su apogeo y el papa felicitó por él al Caudillo y le permitió honores episcopales, como pasear bajo palio y nombrar obispos. Pío XII Eso un poco antes de bendecir al nazismo.

Continuamos nuestro ameno paseo hasta el puente de san Rafael, que cruzaremos pasando bajo el columnón de descacharrante estilo ptolomaico que soporta al hermafrodita genio alado de la pescadilla, en una de sus más delirantes representaciones: tirando de apetitosa cacha y luciendo un tupé de cantante caspopop de los 70.

Si torcemos a la izquierda por la Avenida de Linneo (me encanta ese nombre) y dejamos atrás la espantosa cárcel de animales, subiendo, subiendo llegaremos a un barrio de los años 70 construido sobre lo que fuera la ubicación de la Córdoba íbera. Ese barrio porta el atroz nombre de un individuo de bigotillo fino, cara avinagrada, mezcla de José Luis López Vázquez y signore neorrealista italiano, Antonio Cruz Conde, miembro de una casta de caciques locales dominadores de los resortes del poder durante más de un siglo, que se lo pasaban hereditariamente. Los méritos de este señor, aparte de haber sido conspicuo falangista, es decir, fascista y haber colaborado en el golpe de estado que desencadenó el genocidio residieron en haber reconstruido las murallas romanas y andalusíes en un delicioso estilo Exin Castillos y haber convertido algunas zonas de la Judería en pastiches kitsch para turistas adocenados.

Volvemos a bajar esta vez por la avenida qe acoge el teatro de la Axerquía y llegamos a la principal avenida de entrada en la ciudad, la del Conde Vallellano, rotulada así en honor de un ministro de obras públicas franquista de los 50, suegro del cacique falangista Antonio Cruz Conde. Recientemente se preguntó al concejal de urbanismo de IU Andrés Ocaña por la causa de que tan ominoso nombre no hubiera sido eliminada del callejero. La tortuosa respuesta de nuestro brillante negociador urbanístico fue que él no consideraba el nombre del conspicuo fascista un símbolo franquista, sino el de una persona que aportó ideas e infraestructuras a la ciudad. No sé cómo voy a volver a mirar al correoso concejal cuando lo vea de nuevo tomando cañas en la Corredera. Porque vamos que eso lo diga como excusa alguien del PP, partido que tiene como presidente propiamente a un símbolo franquista que vocifera, pase, pero que lo diga un representante de Izquierda Unida es pa cagarse en tó, compadre.

El problema de la memoria histórica de este país es que no se ha asumido, ni siquiera por los escasos políticos rojos que quedan que el régimen franquista participa de la misma calaña moral que el nazismo y que el fascismo italiano y que sus crímenes son crímenes, como los de aquellos, contra toda la humanidad. Así lo que aquí es algo cuyo equivalente sigue siendo relativamente normal, en Alemania o Italia sería impensable que existieran calles rotuladas con los nombres de Goering, Goebels, Hitler, Mussolini, Ciano, etc., o que las cruces gamadas siguieran presidiendo edificios públicos o las inocentes esquinas. Y que lo blanquee la derecha es lógico: a nadie le gusta reconocer que sus mayores fueron unos criminales, pero la supuesta izquierda no tiene por qué mearse en la memoria histórica de las víctimas de su propio bando.

Si no no se explica que en una Comunidad regida por un gobierno autollamado socialista y en una ciudad gobernada por un gabinete de mayoría izquierdaunidista (comunistas ya no queda ni uno), se siga manteniendo en la misma avenida que porta el nombre del afilado franquista un enorme monumento glorificador de la Cruzada Nacional. Justo enfrente de la Delegación del Gobierno, para más inri. Allí pervive aún desafiante con su hedionda estética imperial, su ganítica cruz, sus criminales símbolos y sus fechas en números romanos (1936-1939). Sin que ningún político consecuente haya ordenado su demolición controlada o un alma justiciera lo haya dinamitado limpiamente.



Seguimos por la avenida hasta la pequeña glorieta elevada y ajardinada frente a la Cruz Roja y el Hotel Mohoso (La Venganza del Ojo Tuerto del Califa) hasta encontrarnos con un pedrusco blanqueado de forma más o menos paralelepípeda. Se trata de un monumento erigido a principios de los años 70 en honor de los valientes universitarios que sirvieron voluntariamente con mando en el ejército fascista: los alféreces provisionales. Los ayuntamientos democráticos no han sentido la necesidad de eliminarlo, aunque sí de tratar toscamente de esconder su verdadera índole. Pero sólo hay que dar la vuelta para encontrar la grabación torpemente repintada de su verdadero sentido.




Desde aquí será obligado alargarnos hasta el límite sur de la barriada de los Olivos Borrachos desde el que parte el tramo de la carretera de Palma hoy convertida en calle que termina en la glorieta de Ibn Zaydun. Esa calle esté rotulada como del “Periodista Quesada Chacón”. ¿Se trata de un esforzado plumilla autor de crónicas periodísticas merecedoras de permanecer en la memoria de los cordobeses mediante dedicación de importante calle en la ciudad? Pues no exactamente, se trata de un periodista, sí, pero cuyos mayores méritos consistieron en haber sido uno de los mayores represores de republicanos desde el primer día del golpe de estado fascista devenido genocidio, durante los siguientes meses y probablemente en los años posteriores. Corresponsal de ABC (¡cómo no!) en Córdoba fue nombrado en los primeros días del golpe fascista y cuando comenzaban los primeros fusilamientos en las tapias del cementerio miembro de la Subdelegación de Prensa y Propaganda de la provincia que presidirá J. M. Rey Díaz, de quien hablaré también seguidamente. Debió cumplir con sus deberes patrióticos del momento con tanto celo que unos meses después, enero del 37, el carnicero don Bruno, violador, ladrón y asesino en serie lo nombró su SECRETARIO ESPECIAL. No se sabe cuál era la misión de esa especialidad secretarial pero sangre debía rezumar hasta por los ojos. En los años 60 fue director de la Hoja del Lunes de Córdoba. Y la calle se le debió rotular, aunque no estoy seguro, ya en la época del ayuntamiento comunista. Tan espabilao como se mostró posteriormente.

Un par de kilómetros más allá, al comienzo de Santa Rosa, topamos con otra calle que lleva el nombre de otro fascista, el que fuera secuaz-jefe del periodista fascista anterior, archivero municipal y cronista de la ciudad, José María Rey Díaz, quien por su colaboración desde el minuto uno con el golpe fascista fue nombrado, como vimos, Subdelegado de Prensa y Propaganda de los criminales que se hicieron con la ciudad y fusilaron a 4000 paisanos. Fue el encargado por Cascajo de amordazar a la prensa y reprimir a los periodistas. La injuria a la decencia se acrecienta cuando comprobamos que el colegio público sito en la calle también lleva el nombre de ese individuo. Alguien debería decírselo a los padres de los niños que allí reciben su educación cívica e intelectual. Una posible venganza del destino es que el Rey Heredia lleve el nombre de su abuelo.

Desde aquí y con sólo cruzar de nuevo el Vial en dirección al casco histórico nos topamos con la plaza de la antigua estación de tren, la llamada oficialmente Plaza del Conde de Guadalhorce, un ingeniero de la alta burguesía cortijera jefe de la conspiración de las derechas para poner fin a la República desde el minuto uno de su proclamación. Así, el mismo 14 de abril un reducido grupo de personajes significativos se reunió en casa del conde de Guadalhorce (Rafael Benjumea, miembro del directorio civil de Primo Rivera y presidente de Renfe durante la dictadura de Franco) para derrocar por todos los medios a la nueva República. Carlistas y monárquicos comenzaron a perfilar el bloque y los socios exteriores necesarios para la sublevación del 18 de julio. Exiliado tras la caída de la Dictadura de Primo de Rivera y la instauración de la República, fue tan valiente que permaneció en ese dorado exilio mientras los militares por él subvencionados se batían el cobre genocidiando a medio país. Regresó acabada la guerra civil para hacerse cargo de RENFE y otros altos cargos de la administración franquista. Fue hermano de Joaquín Benjumea otro fascista manchado de sangre de demócratas hasta las inglés que luce su nombre en una calle de Cañero.

Nos dirigimos ahora por la avenida del Gran Capitán hasta Tejares para entrar desde aquí en la calle más señorial de la ciudad que ostenta el nombre tal vez más oprobioso de todos los que recuerdan el régimen fascista. La calle José Cruz Conde recuerda al prócer caciquil local que organizó y preparó, junto con el coronel Cascajo y Eduardo Quero, los detalles finales para que el levantamiento del 18 de Julio triunfara en la ciudad. Lo recordé hace tiempo en una entrada dedicada a una artículo de Matilde Cabello sobre el personaje. Su responsabilidad en la brutal represión posterior (con cobarde fusilamiento del último alcalde democráticamente elegido) convierte el existencia de esta calle rotulada con su nombre en un verdadero insulto permanente a la memoria de las víctimas y en una prueba de la cobardía o la estupidez de las autoridades municipales de izquierdas que lo consienten. Como dije antes sería impensable que en Berlín existiera una calle con el nombre de un conspicuo jerarca nazi.

Ya hubo en 1930 un serio intento por parte de algunos intelectuales cordobeses de eliminar su nombre de la calle (lo llevaba desde 1926) por su apoyo a la Dictadura de Primo de Rivera. Uno de ellos fue el escultor "El Fenómeno", que sería fusilado en septiembre del 36, probablemente por ello. En la misma calle se conserva perfectamente relevante sobre la puerta principal del edificio de Correos el aguilucho fascista. Pa los restos. Nuestro símbolo nazi particular.



Cíen metros más adelante en plena calle Alfonso XIII se alza el edificio que acogió hasta hace dos días al Rectorado de la Universidad de Córdoba sin que a ninguno de los responsables de la cada vez más pía y fachorra institución se le cayera la cara de vergüenza de tener que pasar cada día por una puerta coronada por el mismo aguilucho fascista de Correos. Claro que qué se puede esperar de una institución que ha acogido recientemente una Diplomatura de ¡¡¡Ciencias Religiosas!!!, una Cofradía de Semana Santa y que pretende rotular un aula de Veterinaria con el nombre del profesor jubilado Castejón Calderón, falangista hasta la médula de su pensamiento y sus actos, por lo que se le llamó CASTEJ.O.N.S., franquista orgulloso aún de serlo y responsable de la represión universitaria cordobesa de los años 70.



Seguidamente podemos bajar hasta la Mezquita (antes mezquita) sacar nuestra entradita y alargarnos al culo del coro, en que podemos disfrutar de dos hermosas placas en las que se glorifican a los que llama sacerdotes mártires de la persecución religiosa, los curas asesinados por fuerzas descontroladas tras el caos generado por el golpe de estado fallido de la Revolución Fascista. Persecución Religiosa llaman a aquellos hechos los miserables habitantes del palacio episcopal. Unos 80. Claro que ni una sola lagrimita para los más de cuatro mil que los nacionalcatólicos, o sea la propia Iglesia implicada en el golpe y el posterior genocidio, asesinó a sangre fría en las tapias de los cementerios y enterró en fosas comunes.

Como aún no he hecho suficientes piernas con la bici terminaré aquí el recorrido, que para ser completo debería terminar ante el rótulo de una calle cerca del barrio de la Asomadilla, Brillante arriba, que recuerda a uno de los últimos alcaldes franquistas de Córdoba: Antonio Guzmán Reina. Dedicado, con dos cojones, por alguno de los ayuntamientos democráticos, no sé si de Izquierda Unida o del PP. Hay que recordar que este alcalde convocó para el 1 de octubre de 1975, un mes y medio antes de que el Caudillo entregara por fin la cuchara, una concentración de adhesión al mismo coincidiendo con el aniversario de su exaltación a la Jefatura del Estado.

Pero antes de llegar a casa será imprescindible una visita a uno de los horrores fascistas más divertidos: el dedicado, grabado a cincel al fascista por jose-antoniomasia, de apellido Primo de Rivera. Efectivamente uno de los muros de la fortaleza albarrana del siglo XIV, Torre de la Malmuerta, conserva aún el ignominioso nombre en afrenta pública a todas las víctimas de los crímenes cometidos por sus seguidores y por la revolución antidemocrática que él contribuyó a iniciar junto con los militares felones y los curas inquisidores. Sin que la ley de Memoria Histórica haya sido capaz de borrarlo para vergüenza de todos los políticos con o sin mando en plaza de esta ciudad.

Mientras regreso a pedaleando tranquilamente a casa me asalta el recuerdo de tantos textos de intelectuales y políticos y dichos de gente común, no precisamente adictos al fascismo ni adoradores de los homenajeados en esos rótulos de las calles o símbolos de sus crímenes, que manifiestan su malestar por la campaña en que tantos estamos empeñados para conseguir la completa higienización de nuestras esquinas y frontales de edificios. Según ellos eso es menear la mierda del pasado y perder el tiempo habiendo otros problemas más importantes por los que luchar. Me vienen a la cabeza las razones más evidentes, desde la ofensa permanente a sus víctimas y a sus descendientes hasta la comparación con otros países que han ajustado cuentas con sus pasados. Ningún nazi ni ningún fascista italiano es permanentemente homenajeado en las calles donde cometieron sus fechorías. Hasta el hecho delirante de que el franquista sea considerado simplemente como el anterior régimen, un régimen quizás autoritario, pero no homologable, como de hecho lo es, como el nazi alemán y el fascista italiano y por tanto no resulta chocante que una banda de criminales siga teniendo con calles y colegios a su nombre. Pero sobre todo hay algo que me resulta aterrador. Hace poco salió la noticia de que unos vecinos de una nueva urbanización a cuyas calles habían puesto nombres de signos del zodiaco exigieron que se les retirara el de CÁNCER. Es lógico, los nombres de las calles se graban en el carnet de identidad de los vecinos, han de meterlos en la cabeza de sus inocentes hijos y enseñarlos a pronunciarlos para que puedan volver a casa y bajo esos nombres reciben los recibos y los cristmas navideños de sus familiares y amigos. Que su calle se llame calle Cáncer debe dar repelús. En cambio no parece darlo el vivir en calles o tener a los hijos en colegios con nombres de monstruos cómplices de un genocidio.

ADDENDUM (26/07/08):

Como se trataba de un paseo improvisado se me debieron quedar obligatoriamente algunos jirones fascistas en el tintero. Efectivamente existe una calle, paralela a la Avda. de Los Dolores, dedicada al deleznable poeta y repugnante fascista José María Pemán, autor del abolido y afortunadamente nunca rehecho himno del estado franquista, y al que dediqué una entrada hace justo dos años. Ignoro si fue Julio Anguita quien se la dedicó, pero sí fue así arrastrará esa terrible culpa por los siglos de los siglos, amén.

A unos kilómetros del perímetro de la ciudad se encuentra la pedanía de El Higuerón, una de cuyas calle porta un nombre atroz: Pintor Ricardo Anaya. Se trata del individuo que en agosto del 36 entregó mediante engaños al brazo ejecutor falangista al escultor montalbeño, republicano e ilustrado, Enrique Moreno "El Fenómeno", autor de la escultura de Eduardo Lucena. Anaya era un pintor principiante, fascista convencido, que envidiaba la trayectoria del escultor ya consagrado y debía odiar su talante demócrata y republicano. Por otra parte tal vez actuara encomendado o bien lo hiciera por motu proprio para buscar su aprobación del cacique Cruz Conde porque El Fenómeno fue uno de aquellos intelectuales y artistas que en 1930 ya exigieran la retirada del nombre Cruz Conde a la calle que antes se lamó Málaga por su apoyo a la Dictadura de Primo de Rivera. Envidia, odio y afán de agrado a los caciques que se sustanciaron en su fusilamiento en la tapia del cementerio esa misma noche. Por esa hazaña, y probablemente por otras por el estilo fue elevado unos años después a comisario de policía y contó con la exclusiva de la confección de los carteles de Feria y Semana Santa durante todos los años 50. Son reconocibles por su estilo relamido y sucedáneo.

Me recuerdan también la placa conmemorativa de la inauguración por el Caudillo del Puente de San Rafael. No tengo datos concretos de su retirada, pero creo recordar que no fueron las autoridades consecuentes, sino un comando justiciero con nocturnidad, alevosía y agravante de nocheviejismo quien la destrozó a martillazos y la envió al fangal del río para que sirviera de nido a las escolopendras.

ADDENDUM (28/07/08):
Aunque ahora se llama Plaza de la Puerta del Rincón, hasta el mismo año pasado (2007) la plaza que enmarca el espacio entre el antiguo cine Isabel la Católica, la calle Isabel Losa y la calle Alfaros conservó el nombre de uno de los fundadores del partido fascista español, la Falange, Ruiz de Alda. Ya digo ¡hasta 2007! En el frontal norte de esa plaza se encontraba un palacete rococó, el de los condes de San Calixto, casi gemelo del de la calle Torres Cabrera propiedad aún de los Cruz Conde. Ese palacete fue adquirido en los años 30 por los sindicatos de izquierdas para instalar en él sus diferentes sedes. En 1936, tras el golpe de estado fascista fue robado por los sublevados y pasó a ser sede de Falange, el criminal nuevo partido único que lo conservó hasta finales de los 60 en que fue derribado para construir en su solar el edificio de viviendas que hoy existe. Es del dominio público que a esas viviendas sólo accedieron los jerarcas falangistas. Alguien debería solicitar al Ayuntamiento la colocación de una placa para recordar esos hechos.


Foto publicada en el FORO POR LA MEMORIA

ADDENDUM (07/08/2015): La placa del genocida General Varela fue retirada la mañana del 20 de septiembre de 2011. Ya no gobernaban los izmierdistas cagones sin memoria, sino los memoriosos neofranquistas del Partido Popular. Pero no fue una acción municipal la que eliminó definitivamente aquella cruel y persistente afrenta a las víctimas del franquismo, sino los dueños del inmueble que arrancaron la roña acumulada en sus paredes desde décadas para montar un hotel en el edificio.

Un poco antes desparecieron definitivamente los escudos franquistas de Correos y el antiguo rectorado y el monolito a los Alféreces Provisionales de la Puerta de Almodóvar. Por lo demás la misma basura fascista sigue adornando nuestras esquinas, plazas y avenidas sin que ningún político con una puntita de vergüenza ose remediarlo.

ADDENDUM (30/03/2017): Si unos símbolos fascistas desaparecen higiénicamente con harto esfuerzo de las paredes de esta ciudad otros resucitan sorprendente y miserablemente. Aquí, en Córdoba, en los años 50 se levantó un hospital enorme al que se le endiñó el nombre de Teniente Coronel Noreña, un militar sin absolutamente ninguna vinculación con Córdoba que en Madrid se negó a ponerse a disposición del gobierno legítimo y democrático de la República cuando en julio del 36 otros militares felones aliados con la Iglesia y la alta burguesía se levantaron en armas contra él, fue detenido, objeto de un consejo de guerra por sus propios compañeros leales a la República y fusilado según la legislación vigente por alta traición. Evitaron así que se pasara al bando fascista y que colaborara en el genocidio subsecuente. El que un sujeto como el Dr. Sama, psiquiatra cordobés y conocido por sus ideas ultraderechistas defendiera su memoria cuando un nuevo edificio sustituyó al derribado en 2004 y recibió el nombre de un colega suyo del que lo separan galaxias intelectuales, ideológicas y morales, Carlos Castilla del Pino, dice mucho de la impunidad con que en este país se ensalza el fascismo.

Pero no puede quejarse el psiquiatra de acendradas ideas ultraderechistas. Las autoridades atocinadas de esta ciudad y de la Junta de Andalucía consintieron que la barriada que surgió en esa zona portara de nuevo el atroz nombre del militar traidor. Es así que la nueva barriada surgida alrededor del Castilla del Pino (conocido popularmente como Las Setah) se llama Barrio Noreña. Otrosí, que si la estupidez de nuestras autoridades democráticas no hubiera alcanzado suficientes grados de concentración grasienta, le han endiñado el mismo nombre al nuevo colegio público de la zona CEIP NOREÑA.

No me canso de dar gracias a natura que me escamoteó prudentemente la gracia de tener hijos por la posibilidad realmente existente de que tuvieran que estudiar en un colegio con el nombre de un traidor, un obispo nazi o un poeta de apestosa obra y fusilador de maestros, como muchos niños de Puente Genil tienen que hacer.

martes, 22 de julio de 2008

Una calle para un tonto/a

Me confieso fascinado sobremanera por las diferentes formas que puede llegar a adoptar la imbecilidad humana. Sobre todo la imbecilidad interactual, que según la definición de Carlo Cipolla en su revelador ensayo Las leyes fundamentales de la estupidez humana, es aquella en la que el mal que causa a los demás supera con creces el beneficio que recibe el estúpido por causarlo.

Desde hace tiempo vengo leyendo en la prensa el caso de la línea de autobuses interurbanos que unen los pueblos de la campiña cordobesa (Fernan Núñez, La Rambla, Montalbán, Aguilar) con Montilla y que son usados mayormente por los usuarios de esos pueblos del hospital montillano, principalmente enfermos y sus familiares, de escasos recursos económicos. El autobús pasa por la misma puerta del hospital, pero tiene prohibido hacer parada en ella supuestamente porque invade las competencias de la línea de autobuses urbanos montillanos, me imagino que de titularidad municipal. Así que una vez pasada la puerta del Hospital se dirige a la otra punta del pueblo donde se encuentra el apeadero, donde los usuarios, enfermos principalmente, deberán tomar otro autobús, éste ya urbano, para regresar por el mismo camino hasta el hospital, aumentando el tiempo invertido una media de 30 minutos. Ello viene ocurriendo desde hace varios años y no hay forma humana ni divina que haga posible el milagro de la racionalidad más elemental. La divina es más difícil dada la palmaria inexistencia del Ser Supremo ese, pero la humana depende fundamentalmente de unas simples decisiones firmadas y rubricadas por unos simples seres humanos, que hasta ahora se han distinguido de sus coetáneos por un grado de estupidez realmente notorio. La responsabilidad directa de que no exista esa parada es de la Junta de Andalucía, que lleva años negándose a crearla. Y como toda sociedad es intrínsecamente jerárquica me imagino que habrá un responsable máximo, un tipo o tipa de aspecto normal, con despacho de la Junta con sus potos y su vaso con lapicillos, con costumbres normales, perrito al que saca a cagar, chalé con piscina, gustos normales, el salmorejo y el asadillo de pimientos, y un rostro también normal, que no haga adivinar a simple vista la profunda estupidez que esconde en su interior. Seguro que existe.

Yo ya llevo proponiendo hace tiempo que al igual que se rotulan las calles con nombres de individuos que se suponen fueron benefactores de la humanidad, para que sirvan como modelo para la ciudadanía también deberían rotularse las de aquellos que causaron innecesarios perjuicios a sus coetáneos con la consiguiente adjetivación explicativa para que sirvan también de modelo negativo. Así en todos esos pueblos que llevan años jodidos por la ineptitud para el bien social del individuo o individua ese o esa responsable de que el autobús de línea no haga parada en la puerta del hospital montillano deberían dedicarle una de las calles que dan al campo rotulándola como CALLE DEL TONTO/A FULANITO/A DE TAL.

domingo, 20 de julio de 2008

¿Qué son realmente estos socialistas?

Nuevos vientos fascistas en Europa

MIGUEL Santiago Losada
DIARIO CÓRDOBA, 20/07/2008


Mientras hacemos cola para comprar un iPhone, el 7 de julio morían 14 inmigrantes en aguas de Motril, el 10 de julio eran 15 muertos, entre ellos nueve niños en aguas de Almería; el 11 de julio en una patera, que alcanzó la isla de Gomera, se encontraban cuatro cadáveres mezclados con los supervivientes. Desde enero de este año los muertos en aguas fronterizas se acercan al centenar. Mientras toda Europa estaba pendiente de su copa de fútbol, Berlusconi desarrollaba medidas fascistas contra la etnia gitana, fichando a niños y adultos para tenerlos controlados. Mientras muchos catalanes de la sociedad del bienestar preparan sus maletas para marcharse de vacaciones, el tripartito de izquierdas segregará a los niños africanos a partir del próximo curso fuera de la red escolar. ¿Quién está discriminando realmente?

Nuestra vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega , afirma a raíz de los tremendos dramas que se están produciendo en aguas mediterráneas y atlánticas, que "no hay asilo por naufragio" y que la expulsión es la ley. Señora vicepresidenta, también se aplica la pena de muerte por ley, se declaran guerras amparadas en la legalidad, incluso se les llama guerras santas, se extermina a personas en campos de concentración y cárceles de alta seguridad... No nos confunda, usted sabe que la ley puede ser la antípoda a lo que entendemos por justicia. Sin embargo, lo que verdaderamente no hay es vergüenza humana que pare este exterminio de pueblos excluidos y empobrecidos a través de una auténtica justicia social a escala planetaria y unas leyes de verdaderos contenidos humanos, que respeten y hagan realidad la declaración universal de los derechos humanos.

Los ministros de Trabajo y del Interior están desarrollando políticas marcadas por la intransigencia europea destinadas a disminuir a toda costa la población inmigrante, a través de medidas que no favorecen la inclusión social, como facilitar la salida de inmigrantes con papeles, no permitir la agrupación familiar, recluir hasta 18 meses a los inmigrantes por "el delito de no tener papeles" e incluso expulsar a los menores inmigrantes. El Gobierno español, teóricamente socialista, está dispuesto a cumplir a rajatabla la directiva del retorno o, lo que es lo mismo, la directiva de la poca vergüenza europea, que significa la violación más grave a los derechos humanos.

¿Qué les dirá nuestra consejera de Igualdad y Bienestar Social a las nueve madres que perdieron a sus hijos en aguas del sudeste del litoral andaluz? ¿Que son prematuros erasmus? Micaela Navarro realizó unas declaraciones, en una entrevista el pasado mes de mayo, en la que comparaba a los menores inmigrantes procedentes de Marruecos con los jóvenes europeos que vienen a realizar estudios en nuestras universidades. No sé si pesa más, en este caso, el cinismo o la falta de conocimiento de la realidad para decir semejante disparate.

Ha llegado la hora de decir las cosas por su nombre sin tapujos ni falsas formas ante tan brutales hechos políticos. También de exigir al Gobierno que desarrolle una verdadera política de izquierdas. Nuestros hermanos del tercer mundo mueren de hambre y los más decididos están llegando a las costas de la abundancia para señalar al bunkerizado castillo del primer mundo como causa y responsable de tan descarado y deshumanizante exterminio de excluidos y empobrecidos.

*Miembro de la junta directiva de APDHA

miércoles, 16 de julio de 2008

Los jodíos ingleses...

PATENTE DE CORSO
Nuestros aliados ingleses


ARTURO PÉREZ-REVERTE (XLSemanal 13 de Julio de 2008)

Esta semana que viene toca de nuevo conmemorar batallita. Y no se trata de una cualquiera: en Bailén, el 19 de julio de 1808, dos meses y medio después del 2 de Mayo, a las águilas de Bonaparte les hicieron cagar las plumas. Por primera vez en la historia de Europa, un ejército napoleónico tuvo que rendirse después de un partido de infarto, en el que nuestra selección nacional –tropas regulares, paisanos armados y guerrilleros– aguantó admirablemente los dos tiempos y la prórroga. También es verdad que fue la única vez que ganamos la copa, pues luego los franceses nos dieron siempre las del pulpo; o ganamos, cuando lo hicimos, con ayuda de las tropas inglesas que operaban en la Península. Si algo demostramos los españoles durante toda la campaña fue que para la insurrección y el dar por saco éramos unos superdotados, pero que a la hora de ponernos de acuerdo y combatir organizados no había quien nos conciliara. Paradojas de la guerra: por eso los gabachos nunca pudieron ganar. Acostumbrados a que alemanes o austriacos, por ejemplo, después de derrotados en el campo de batalla, se pusieran a sus órdenes con la policía y todo, preguntando muy serios a quién había que meter en la cárcel por antifrancés, no comprendían que los españoles, derrotados un día sí y otro también, no terminaran de rendirse nunca; y encima, en los ratos de calma, se incordiaran y mataran entre ellos mismos.

Al hilo de todo esto, un historiador británico se lamentaba hace poco de que aquí conmemoremos el bicentenario de aquella guerra con poco agradecimiento al papel que las tropas inglesas tuvieron en ella; ya que fueron éstas las que proporcionaron ejércitos disciplinados y coordinaron, con Wellington, las más decisivas operaciones. Y tiene razón ese historiador. En batallas y asedios, Bailén y los sitios aparte, la contribución británica fue decisiva. Lo que pasa es que de ahí a que los españoles deban agradecerlo, media un trecho. En primer lugar, los ingleses no desembarcaron para ayudarnos a sacudir el yugo francés, sino para establecer aquí una zona de continuo desgaste militar para su enemigo continental. Además, y salvo ilustres excepciones, su desprecio y arrogancia ante el pueblo español que se sacrificaba en la lucha fueron constantes, compartidos por la mayor parte de los historiadores británicos de entonces y de ahora. Por último, las tropas inglesas en suelo español se comportaron, a menudo, más como enemigas que como aliadas, cebándose en la población civil. Eso, manifestado ya durante la desastrosa retirada del general Moore en La Coruña, se evidenció en los saqueos de Ciudad Rodrigo, Badajoz y San Sebastián.

Y no hablo de trincar unas monedas y un par de candelabros. Historiadores españoles contemporáneos como Toreno y Muñoz Maldonado, por aquello de la delicadeza entre aliados, pasan por el asunto de puntillas; pero los mismos ingleses –Napier, Hamilton, Southey– lo cuentan con detalle. Sin olvidar la memoria local de los lugares afectados, donde todavía recuerdan los tristes días de la liberación británica. En Ciudad Rodrigo, por ejemplo, la toma de la ciudad a los franceses fue seguida de una borrachera colectiva –extraño, tratándose de ingleses–, asesinatos, saqueo de las casas de quienes salían a recibir alborozados a los libertadores, y violación de todas las señoras disponibles. Wellington atribuyó los excesos a que era la primera vez que sus tropas liberaban una ciudad española, y estaban poco acostumbradas; pero la cosa se repitió, aún peor, en la toma de Badajoz, donde 10.000 ingleses borrachos saquearon, violaron y mataron españoles durante dos días y dos noches, y culminó en San Sebastián, donde al retirarse los franceses y salir los vecinos a recibir a los libertadores, éstos se entregaron a una orgía de violencia, saqueos y violaciones masivas que no respetó a nadie. Luego vino el incendio de la ciudad: de 600 casas, de las que sólo 60 habían sido destruidas durante el asedio, quedaron 40 en pie. Habría sido ahí muy útil la feroz disciplina que, más tarde, Wellington impuso a las tropas que lo acompañaron en la invasión de Francia, cuando fusilaba sin contemplaciones a todo español que cometía algún exceso como revancha contra los franceses.

Puestos a eso, la verdad, simpatizo un pelín más con los gabachos. Al menos ellos saqueaban, mataban y violaban porque eran enemigos, tomando al asalto ciudades donde hasta los niños te endiñaban un navajazo. Los súbditos de Su Graciosa son harina de otro costal: iban a lo suyo y los españoles les importaban un carajo. Así que, en lo que a mí se refiere, que a Wellington y las tropas inglesas los homenajee en Londres su puta madre.

martes, 15 de julio de 2008

No es tan difícil

En la sociedad que permitió el Holocausto sólo
existían tres categorías: las víctimas, los verdugos
y los que no hacían nada.

Eli Wiesel

NO, no es tan difícil. Y en realidad es hasta barato. Lo que ocurre es que estamos gobernados a nivel mundial por la peor panda de hijosdeputa desde la caída del III Reich. Palanganeros políticos de un sistema que prima exclusivamente el enriquecimiento de unos pocos a costa del empobrecimiento hasta la miseria de la mayoría. Que han creado una falsa globalización basada en recorrido de flujos cruelmente disparejos: invasión de los países pobres por productos subvencionados de los países ricos y obturación del sentido contrario, del libre comercio de los productos y de las personas de los países pobres hacia los países ricos. La ley del embudo convertida de metáfora en realidad asesina. Pero lo peor de todo es el estruendoso silencio de la indiferencia general.



PALABRA DE MUJER
Prioridades de gasto mundial
SOLEDAD GALLEGO-DÍAZ. EL PAÍS (15/06/2008 )

Juntaron a ocho de los mejores economistas del mundo, cinco de ellos premios Nobel; les dieron (en teoría) 75.000 millones de dólares (18.750 millones al año durante cuatro años), y les pidieron que gastaran ese dinero en los objetivos que, según ellos, más podían beneficiar a la comunidad internacional. El proyecto se llama Consenso de Copenhague, se desarrolla cada cuatro años, lo patrocina el Ministerio de Asuntos Exteriores de Dinamarca y acaba de superar su segunda edición. Lo más importante y difícil es establecer un orden de prioridades de gasto. En esta ocasión, la lista de los 10 primeros objetivos fue bastante sorprendente. El primero de ellos, lo que esos importantes economistas consideraban lo más urgente de todo, sólo costaba 60 millones de dólares al año. ¡Y para lo segundo más importante no tenían que gastar ni un solo centavo!

Los economistas que aceptaron el reto (entre los que se encuentran Jagdish Bhagwati, Robert Mundell, François Bourguignon o Finn Kydland) examinaron más de treinta propuestas defendidas por otros tantos especialistas, y previamente analizadas y criticadas, cada una, por escrito, por otros dos expertos. Basándose en el coste y beneficio de cada una de ellas llegaron a la conclusión de que la prioridad número uno es proporcionar vitamina A y zinc al 80% de los 140 millones de niños malnutridos del mundo (lo que costaría esos 60 millones de dólares anuales), porque esos dos micronutrientes supondrían un incremento tan notable en la salud y en la capacidad intelectual de esos niños que la relación coste / beneficio sería insuperable.

El segundo objetivo no les hubiera costado un solo céntimo de sus 18.750 millones de dólares anuales, lo que no quiere decir que no conlleve un coste extraordinario. Se trata de poner en práctica la llamada Agenda de Doha para el Desarrollo, convencer a los países miembros de la Organización Mundial de Comercio (OMC) para que liberalicen sus mercados y promuevan una reactivación del comercio mundial. Los expertos calculan que, con la Agenda de Doha, los países en desarrollo podrían recibir recursos por valor de 2,5 billones de dólares, una cifra realmente decisiva para provocar un cambio sustancial en las condiciones de vida de sus habitantes y de erradicar realmente la malnutrición y la miseria extrema.

Lo interesante de estas conclusiones es que un grupo de grandes economistas dejó perfectamente claro de qué se trata realmente: de política. Encontrar soluciones para los 10 problemas más importantes del mundo, vinieron a decir, no es un asunto de gastar 18.000 millones de dólares al año (aunque seguramente son muy necesarios) ni de planteamientos estrictamente financieros. La principal barrera es totalmente política, y afecta al comercio. Los beneficios que se podrían derivar de la Agenda de Doha para el Desarrollo serían tan excepcionales, comparados con su bajo coste, que nada sería más efectivo. No lo dicen voluntarios de ONG ni bienintencionados samaritanos. Lo dicen varios de los más famosos e importantes economistas del mundo. Lo lógico sería que alguien les prestara atención, como cuando hablan de mercados financieros o de modelos de crecimiento, pero la verdad es que su proclama de Copenhague ha tenido muy poca repercusión.

A la vista están, por ejemplo, los resultados de la conferencia celebrada por la FAO en Roma para analizar la crisis alimentaria. Ha pasado escasamente una semana y ya nadie habla, ni en los foros políticos ni en los medios de comunicación, de los escasos resultados de aquella reunión. De hecho, no se habla casi de la crisis alimentaria en sí, por más que todo el mundo sepa que sus efectos son y van a ser terribles. Pasadas las primeras llamadas de atención, se hace el silencio, a la espera, probablemente, de alguna catástrofe humanitaria que vuelva a levantar ampollas. Por el momento, en los países ricos, las opiniones públicas parecen narcotizadas, cada vez más absorbidas por la crisis económica que ha provocado el alza de los precios del petróleo y por las menores expectativas del crecimiento propio. Nadie quiere escuchar lo que dicen los economistas de Copenhague y los pocos políticos que no han perdido todavía completamente la memoria, como los portavoces del Gobierno de Noruega, unos de los pocos que no se cansan de advertir de que no habrá nada que hacer si los granjeros africanos no logran colocar sus productos en el mercado internacional.

A todo esto, ¿saben en qué puesto colocaron los economistas del Consenso de Copenhague el problema del cambio climático? En el número 30. Quizá porque 75.000 millones de dólares en cuatro años no ayudarían a resolver nada en ese campo.

lunes, 14 de julio de 2008

El ajoblanco de Montalbán


A la espera de que el mes que viene se celebre la XII edición del tradicional CERTAMEN INTERFRATERNAL DE GAZPACHOS COLORAOS en un hondo patio de la vieja Córdoba me entretengo divagando sobre los ricos mejunjes andaluces veraniegos. A cuento de que mi amigo Victorio, montalbeño de pura cepa, agricultor ecológico y buen amigo, nos invitó recientemente a todos los colegas contertulios de LA CALLEJA a asistir en Montalbán a la Feria del Ajo de este año, en la que el mayor aliciente para profanos como yo es la degustación gratuita del rico brebaje conocido como ajoblanco, el gazpacho de huevo y ajo típico de su pueblo. Para los que no pudimos asistir tuvo el bueno de Victorio el detallazo de colgarnos en la taberna la receta auténtica, genuina, acrisolada del ajoblanco montalbeño, antes de marcharse a las lejanas tierras del Aaiún, para que la practicáramos. Así que mientras me encontraba enfangado en mi cocina mezclando los ingredientes, al tratar de recordar los pasos de la receta victoriana descubrí que se me iban reproduciendo en versos rimados (portenoso milagro debido sin duda a san Ajoso), que entre batida y batida fui anotando en un pringoso papel de cocina hasta llegar a parir este modesto gastropoema, palabro que debo a mi también amigo y contertulio Rafael Jiménez.



Un gazpacho me manda hacer Victorio
y que lo haga a la talbana manera
que nos llene la panza de jolgorio.
Que coja me dice una telera
o un cuarterón de pan ya remojado
y que le extraiga la miga cuartelera.
Que un ajo blanco, rojo o bien morado
de Montalbán sin duda originario
en almirez con mazo machacado
con la miga lo mezcle solidario
y a un huevo de ecológica gallina
de la masa hacerlo partidario.
Y añadiendo por fin con mano fina
el aceite de oliva generoso
lo pase por la turmi. Se termina
comprobando si está bastante untoso
y aclarándolo con agua de nevera.
Y como por fuerza estará soso
añadirle la sal se considera
y un rolleón (1) de vinagre acreditado
de cada cual según gusto y manera.
Me dice que se sirve refrescado
en tazón de barro y, en tiritas,
se le añade por encima esturreado
un puñado de ricas papas fritas.


¡Hala, ya estáis tardando en probar a hacerlo!




(1) El palabro rolleón es antes que un modismo supuestamente montalbeño, una deciúra de responsabilidad estrictamente victoriana que ha sido adoptado en el gastropoema a petición de Rafael Jiménez que lo ha definido así: dícese del chorreón de vinagre escueto y circular con el que se remata en Montalbán la elaboración del ajo blanco.